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Foto: Cuartoscuro.com

Peñanietismo desaparecido, nadie salió a defender su Reforma Educativa

Vie 20 Septiembre 2019 21:58

Con la aprobación de las leyes secundarias para la Reforma Educativa, propuesta por Andrés Manuel López Obrador en la Cámara de Diputados, quedó “sepultada” la de Enrique Peña Nieto, una de las reformas estructurales más celebradas en su sexenio. Lo que expertos y analistas señalan es lo que no se vio: nadie de ese gobierno salió a defenderla, a opinar o a “tuitear” de manera consistente para vender cara su derrota política. Esto plantea otras interrogantes: ¿desapareció el “peñanietismo”?, o más aún, ¿alguna vez existió?.

La jerga política tradicional dicta que el año más difícil para un presidente mexicano es el séptimo cuando tiene que ver cuánto de su legado se mantiene, desaparece, es celebrado o vituperado; pero hasta donde la dinámica social o de grupo lo permitía, alguno de sus colaboradores salía al paso desde alguna trinchera: el gobierno siguiente, la academia o los medios de comunicación. Desde el echeverrismo, pasando por el salinismo e incluso el foxismo, siempre el mandatario saliente tuvo alguien o alguna tribuna a su favor.


Al dar el 1 de diciembre de 2018, como suele ocurrir en la apoteosis de la toma de posesión del nuevo gobierno, de manera discreta uno a uno de los integrantes del círculo cercano de Enrique Peña Nieto desaparecieron de la vida pública: Luis Videgaray, Aurelio Nuño y Humberto Castillejos. Las excepciones son Miguel Ángel Osorio Chong quien desde el Senado y la coordinación de la bancada ha tenido una actuación discreta; y José Antonio Meade quien desde las redes sociales recompone su figura política tras la elección.


Al paso de los meses, con la narrativa cotidiana de la Cuarta Transformación de descalificar todo lo que se vea o “huela” a neoliberalismo, nadie del gobierno anterior ha salido a hacer desmentidos o precisiones. Los expertos y columnistas muestran incredulidad ante la ausencia absoluta de “defensa” de un proyecto sexenal, que con sus deficiencias propias o inherentes, generó amplias expectativas, uso de recursos millonarios y movilizó a millones de mexicanos para que se concretara en una primera etapa.


Desde el discurso de campaña, Andrés Manuel López Obrador puso la mira como uno de sus principales objetivos en acabar “con la mal llamada Reforma Educativa”; a pesar de que opositores y críticos advertían que esto era pactar y defender ciertos intereses de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, esto prácticamente se concretó en las primeras horas del 20 de septiembre de 2019.


¿Y el propio Peña Nieto? a final de cuentas se ha dedicado a su vida privada y personal, con incidentes como el del disfraz en el restaurante de Nueva York; sin expresar señalamiento alguno de cómo su legado se va desmoronando hasta desaparecer en el tema educativo. Los analistas se atreven a decir que “el peñanietismo”, como un conglomerado de ideas, proyectos y aspiraciones para no existir a inicios del otoño de 2019. Sin voz, sin imagen, sin discurso: el sexenio 2012-2018 se desvanece cada vez más conforme se abroga una a una sus reformas.

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