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Cuartoscuro

Prevén surgimiento de nuevos liderazgos políticos tras sismo

Vie 29 Septiembre 2017 19:23

Al paso de los días, tras el sismo del 19 de septiembre, las autoridades solo tienen una misión: responderle a los damnificados y reconstruir. Por ello bien valdría la pena que revisaran las crónicas de 1985 para entender cómo fue que se gestó “la sociedad civil” y surgieron los liderazgos emergentes. Sin embargo, la ciudadanía de este 2017 ya no “compra” a esas figuras tan fácilmente.

Hasta donde se ha podido rastrear en recuentos hemerográficos, fue después del 27 de septiembre de 1985 cuando alrededor de 3,000 personas afectadas, sobre todo del centro de la ciudad, realizan una marcha para demandar la reconstrucción de sus viviendas. El gobierno prácticamente a todos los niveles mantenía su ausencia.


Es entonces que surgen agrupaciones con liderazgos que dieron cauce y gestionaron la resolución de las necesidades. Los casos más emblemáticos son René Bejarano y la Coordinadora Única de Damnificados; tres años más tarde, en 1988 fundó, junto con su esposa Dolores Padierna, la Unión Popular Nueva Tenochtitlán-Centro. Finalmente, se integraron en la fundación del PRD y fueron pieza clave para luego ganar el gobierno capitalino.

Tampoco pueden dejar de recordarse nombres como Marco Rascón, Patricia Ruiz Anchondo y Javier Hidalgo. Se trataba de líderes que simple y llanamente le entraban a resolver los problemas y solucionarlos; gestionar recursos, hablar con otros gobiernos e incluso conciliar la solidaridad internacional”. Fue una izquierda social que encabezó la inconformidad.


Surge ahí la sociedad civil en su primera versión; 12 años después se hizo presente en el cambio democrático de Ciudad de México y más allá al hacerle perder al PRI el control absoluto del Congreso. Finalmente, si se puede establecer una línea de tiempo, en el triunfo de Vicente Fox en Los Pinos.

Hoy podemos considerar una serie de variables que harían más difíciles el surgimiento de estos liderazgos para conducir las eventuales inconformidades tras el sismo del 19. Hace 32 años, buena parte de los afectados provenían de los estratos más populares y desprotegidos, incluso ya desdeñados por el partido mayoritario. 

Ahora se puede advertir que buena parte de las zonas dañadas son de una clase media mucho más consciente; tampoco se debe quitar la vista a las inconformidades en partes de Iztapalapa o Tláhuac para advertir si las condiciones permiten una mayor articulación en torno a nuevas figuras políticas.


En una perspectiva poco optimista para los liderazgos emergentes, la sociedad civil 3.0 de este 2017 ya trae a cuestas un amplio desencanto y desconfianza de todo tipo de políticos: ni las alternancias de gobierno ni el cambio de siglas en los tres niveles de gobierno ayudan a la credibilidad si hay una flagrante falta de resultados.

El aderezo de esta complicada mezcla es la presencia de las redes sociales. La inmediatez de la información, sin canales institucionales de censura, necesariamente incide en una mayor democratización sin pasar por las vías tradicionales.

Solo la innovación e imaginación política podría generar cierto entusiasmo; sería deseable ante la cercanía, que no se tuvo por cierto en 1985, de una elección presidencial.