Gobierno Federal
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Se va un moderado y llega un duro: México frente a Pompeo
Mar 13 Marzo 2018 18:58

En medio del desaseo y la polémica por el despido de Rex Tillerson como secretario de Estado de los Estados Unidos la pregunta es inevitable: ¿qué va a pasar ahora con México? A la luz de la trayectoria de su eventual sucesor Mike Pompeo, todo indica que padeceremos a un “duro” e inflexible diplomático, que podría recetarnos en nuestra propia cara la necesidad del muro fronterizo y que de aquí surgen males que padece el territorio estadounidense como las drogas o la delincuencia.

A bote pronto, Tillerson no hizo tan mal su labor a pesar de que prácticamente no tenía experiencia alguna; eso lo compensó con su carácter sereno, alejado de histrionismos, su capacidad de tratar con personajes de alto nivel y con un rápido entendimiento de lo que significaba el puesto. No hay registro de exabruptos o crisis generadas por su comportamiento sino todo lo contrario: era un “bombero” de los incendios provocados por su jefe.


Esto mismo aplica para su relación con México, ya que su trato fue respetuoso e institucional y no negó una buena parte de la “cruda realidad” entre ambas naciones; en mayo de 2017, tres días después del asesinato del periodista Javier Valdez en Culiacán, Sinaloa, Tillerson reconoció que la demanda estadounidense de drogas es una de las principales responsables de la narcoviolencia en nuestro país.

En su más reciente visita, enfatizó la importancia del TLCAN para la economía de Estados Unidos; declaró con orgullo que el acuerdo comercial daba empleo a más de tres millones de trabajadores estadounidenses y que solo necesitaba ser “actualizado”.


Con Mike Pompeo el escenario se torna gris y de amplias reservas. Su historial profesional y público,  junto con sus posturas, plantean un endurecimiento en la relación con el gobierno de Washington:

- Formado en la Academia Militar de West Point y graduado en Derecho por la Universidad de Harvard.

- Llegó a la Cámara de Representantes en 2011 como legislador por Kansas, como parte de la ola del movimiento ultraconservador del Tea Party.

- Pompeo se llegó a reunir a petición de Trump con un antiguo funcionario de inteligencia, William Binney, que defiende una teoría conspirativa sobre el papel del Partido Demócrata en la presunta interferencia de Moscú.

- Ha apoyado la decisión de mantener abierta la prisión de Guantánamo, Cuba, inaugurada por George W. Bush tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

- Considera que Irán y el terrorismo yihadista son las principales amenazas de la seguridad nacional del país.


De Trump hacia Pompeo: “tenemos una forma de pensar similar. Tiene una tremenda energía, un tremendo intelecto; siempre estamos en la misma onda". 

De Pompeo hacia Trump: "ha hecho que Estados Unidos esté más seguro" ahora, que en los años previos a su llegada al Despacho Oval.


Así se construye la fotografía del hombre que ahora dará la cara por la administración de Trump en el mundo; sostiene que puede haber injerencias rusas en elecciones, lo que será sin duda “tema” de sus conversaciones con funcionarios mexicanos, y mantendrá la línea dura en seguridad, migración y combate a las grupos criminales. Nada nuevo, pero tampoco nada diferente en la ríspida relación México-EUA.

SRE reconoció a Rex Tillerson y desea éxito a Mike Pompeo