Gobierno Federal
21_sismo_torres_gemelas_covid_nota140520ct.jpg
Fotos: Roberto Esquivel Sánchez/ Michael Foran/Cuartoscuro.com

Sismos, atentados y pandemias: lo que dejaron en nuestras vidas

Jue 14 Mayo 2020 21:06

La humanidad, incluidos por supuestos los mexicanos, se pone a prueba ante contingencias y sucesos extraordinarios como serían los sismos, atentados de gran magnitud y por supuesto pandemias. De manera particular, al menos las dos últimas generaciones han enfrentado cambios en la vida cotidiana con los cuales han incorporado nuevas actitudes, aprendizajes y “una nueva normalidad”. Aquí un breve recuento de las más relevantes.

Sismos: no solo cambió la ciudad

1985 y 2017 no solo comparten la fecha del 19 de septiembre y los sismos que cambiaron el panorama del antes Distrito Federal, ahora Ciudad de México. Los habitantes de esas dos épocas cobraron plena conciencia de lo que significa una cultura de la Protección Civil ante los desastres.

En el plano institucional, el Centro Nacional de Prevención de Desastres, el Sistema Nacional de Protección Civil y el Sistema de Alerta Sísmico Mexicano comenzaron a operar a partir de la creación de la Coordinación Nacional de Protección Civil a mediados de los 80.

Sociólogos, psicólogos y analistas subrayan que hoy en día la gente está más consciente de los riesgos que corre ante situaciones mayores como un sismo o huracanes, mucho más que hace 35 años. Se sabe la importancia del protocolo “No corro, no grito, no empujo” sobre todo a partir de los simulacros; de dos años a la fecha el sonido de la alerta sísmica está plenamente identificado.

Sin embargo hay quienes advierten que si bien los mexicanos han demostrado capacidad para resistir ante la tragedia, no han consolidado su capacidad de resiliencia; es decir que además de superar la adversidad en el momento, se establezcan soluciones a largo plazo ante eventos como los sismos. Una corresponsabilidad de sociedad y de los gobiernos en turno.

11-S: el mundo no volvió a ser el mismo

El 11 de septiembre de 2001 se volvió el punto de inflexión para una nueva realidad, no solo en Estados Unidos, sino a nivel global. Los atentados terroristas con vuelos civiles sobre Nueva York, el Pentágono y el aparato que cayó en Pennsylvania cambiaron, al parecer, para siempre la manera de viajar e incrementaron el nivel de incertidumbre al abordar un avión.

Pocos recordarán la infraestructura y los protocolos en los aeropuertos antes de ese otoño de 2001. Ahora se ven “normales” los controles estrictos, chequeos, arcos detectores, escáneres corporales y filas muy largas Las propias compañías aéreas reconocen que transitar por un aeropuerto se ha convertido en una experiencia desagradable, aunque la mayoría de pasajeros lo acepta con estoicismo por la necesidad o el placer del traslado.

"Los controles de seguridad han influido en el modo de viajar y han generado muchas incomodidades. Cosas que eran inconcebibles antes de 11-S ahora las vemos como si fueran algo normal", dijo en su momento Taleb Rifai, quien fuera secretario general de la Organización Mundial del Turismo en entrevista con portales especializados.

Pandemias: hay algo allá afuera

El siglo XXI, entre muchas otras cuestiones, está siendo caracterizado por epidemias y pandemias: la del SARS en 2003, la de la influenza AH1N1 en 2009 y ahora el coronavirus o COVID-19. De manera por demás particular los mexicanos recientes sabemos lo que es encontrarse en esa contingencia dos veces en menos de tres lustros.

En la primavera de 2009, de un día a otro, se suspendieron las clases en el Valle de México y varias entidades. Estados Unidos, España y otros países emitieron alertas a los viajeros que planeaban visitar el territorio; unos días más tarde, el 23 de abril, la Organización Mundial de la Salud, OMS, declaraba que había riesgo de pandemia.

Finalmente, el contagio se frenó con saldo de más de mil fallecimientos y más de 70,000 contagios. Desde ahí los mexicanos nos acostumbramos a lavarnos las manos de manera recurrentes, aplicarnos gel antibacterial a cada rato y a llevar cubrebocas como las medidas más efectivas para combatir un virus de esa naturaleza. Cada año se hacía énfasis en ellas durante la temporada otoño-invierno.

Pasaron desapercibidas las prospectivas de expertos y científicos de que tarde que temprano viviríamos otra pandemia. Y entonces volvió la urgencia de poner en práctica esas acciones de higiene; a ello se agrega el confinamiento domiciliario y el aislamiento social. Luego de un trimestre en que el mundo entero se resguardó, la perspectiva de “una nueva normalidad” implica una serie de cambios.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom, adelantó hace unos días que la pandemia de COVID-19 retrocederá, “pero no puede haber una vuelta atrás a los negocios como siempre". Destacó que la propagación de la enfermedad se superará, pero cambiará la vida normal.

“A medida que trabajamos para responder a esta pandemia, también debemos trabajar más duro para prepararnos para la próxima. Ahora es una oportunidad para sentar las bases de sistemas de salud fuertes en todo el mundo, algo que ha sido ignorado por mucho tiempo", indicó. Ese es uno de los tantos indicios de lo que empezará a vivir buena parte de la humanidad en los días por venir.

Cambio de vida tras sismos, atentados y epidemias

Preocupa a OMS impacto de la pandemia de COVID-19 a la salud mental