Gobierno Federal
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Foto: Notimex TLCAN une a López Obrador y Peña Nieto para transición
Vie 13 Julio 2018 21:15

La visita de Mike Pompeo, secretario de Estado de los Estados Unidos, reveló lo que probablemente es el “pivote” de la transición sexenal en México en este 2018: los equipos de las administraciones saliente y entrante trabajarán de manera conjunta para la realización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Hay motivos de corte práctico, económico, estratégico y político para llegar a este punto; lo que también se advierte es que puede haber carreteras paralelas.

El primer indicio de este panorama lo dio el futuro secretario de Relaciones Exteriores del próximo gobierno, Marcelo Ebrard. En la conferencia posterior al encuentro con Pompeo informó que se envió al presidente Donald Trump una propuesta de cuatro puntos sobre la relación bilateral; uno  de ellos es específico sobre la renegociación del TLCAN.


Minutos más tarde, en la sede de la cancillería, Luis Videgaray revelaba la inédita estrategia: “los equipos del presidente Peña Nieto, y del licenciado López Obrador trabajaremos como un solo frente en la negociación del TLCAN, será un frente común, así lo hemos transmitido al secretario Pompeo y a la delegación estadounidense".


La renegociación es sin duda uno de los temas principales de la agenda económica, política y estratégica del país desde que Donald Trump se volvió el inquilino de la Casa Blanca; si bien uno de los mayores temores es que las pláticas se extendieran más allá de la elección del 1 de julio ante la incertidumbre del resultado, hoy esas nubes parecen haberse alejado.

La trascendencia de concretar un acuerdo de largo plazo y de mayores beneficios para la economía mexicana, aunado a la complejidad técnica, hace necesario que en este cambio de estafeta las dos administraciones vaya totalmente “de la mano”. Todo indica que estos criterios convencieron a Andrés Manuel López Obrador para dar el visto bueno “de facto” a la decisión anunciada por Videgaray.


La lógica más elemental para que el gobierno que está por entrar tenga viabilidad económica es que sea parte del proceso y conozca “las tripas” del nuevo Tratado que eventualmente puede concretarse con el gobierno de Trump; incluso existe la posibilidad de que se reelija el magnate, por lo que López Obrador conviviría con él todo su sexenio.

Por supuesto está el factor de política interna. El TLCAN 2.0 se convierte en el último legado posible de Enrique Peña Nieto para trascender en la historia; además de ser “la vacuna” para argumentar que colaboró con la nueva administración y que dejó todo listo para que pudiera desenvolverse sin ese gran “nudo”.


Es posible que puedan presentarse algunas dificultades o diferendos en la transición, pero mientras el proceso para llegar a buen término el TLCAN, tanto Enrique Peña Nieto como Andrés Manuel López Obrador se podrán dar por bien servidos y satisfechos para sus objetivos políticos.

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