Metropolitano
facundo_cdmx_opinion16161018.jpg
Foto: Tercero Díaz/Cuartoscuro

¿Autonomía de CDMX o tutela de la Federación?

Mié 17 Octubre 2018 02:00

Por: Facundo González Bárcenas.

Desde que se creó el Distrito Federal como efecto del régimen federalista  aprobado en la Constitución de 1824, la Ciudad de México quedó bajo la tutela de la Federación. Desde entonces y hasta hace pocos años, las autoridades federales designaban a los gobernantes locales y el Congreso de la Unión legislaba en materia del Distrito Federal. Sólo pervivió el régimen municipal pero fue cancelado en 1928 para dar lugar a la designación de Delegados en las demarcaciones territoriales conocidas como Delegaciones, hoy Alcaldías.

La insistente demanda de democratizar el régimen político del Distrito Federal llevó a un ciclo de reformas cuyo más reciente capítulo fue la publicada en enero de 2016 y que dio lugar a la Asamblea Constituyente que aprobó la primera Constitución Política de la Ciudad de México. El propósito explícito de esta reforma fue otorgar autonomía a la Ciudad de México. Cabe aclarar que mientras los 31 estados son reconocidos como “libres y soberanos”, la Ciudad de México sólo es considerada como autónoma debido a que continúa siendo sede de los poderes federales.

El artículo 122 de la Constitución federal sostiene que “La Ciudad de México es una entidad federativa que goza de autonomía en todo lo concerniente a su régimen interior y a su organización política y administrativa”. No obstante, los aspectos fundamentales del régimen político de la Ciudad de México fueron aprobados no por la Asamblea Legislativa o la Asamblea Constituyente sino por el Congreso de la Unión y quedaron asentados en la Constitución federal. 

Asimismo, dice la Constitución federal que “El Congreso de la Unión expedirá las leyes que establecerán las bases para la coordinación entre los poderes federales y los poderes locales de la Ciudad de México en virtud de su carácter de capital de los Estados Unidos Mexicanos”. Es decir, las leyes que normarán la función de la Ciudad de México como sede de los poderes federales serán aprobadas por el Congreso de la Unión; no serán resultado de un convenio entre la Federación y la Ciudad de México, lo que sería más coherente con la invocada autonomía de la Ciudad. También está pendiente de aprobación, una vez más por el Congreso de la Unión, de una ley de coordinación metropolitana que la Ciudad tendrá que asumir. El centralismo pervive y se hace presente una y otra vez.

A los anteriores aspectos constitucionales deben añadirse los resultados del pasado proceso electoral que han determinado que Andrés Manuel López Obrador será presidente de la República y Claudia Sheinbaum jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Decisiones de AMLO como la mal llamada descentralización de la Administración Pública federal hacia los estados, pone en predicamento la definición de la Ciudad de México como sede de los poderes federales; o bien el anuncio de la determinación de que los programas sociales serán financiados y operados por la Federación y no por las autoridades locales, marcan tendencias centralizadoras que debilitan aún más la supuesta autonomía de la Ciudad de México.