Partidos Políticos
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Foto: Pedro Anza/Cuartoscuro.com

Ackerman y su forma de operar: ruido en los procesos y los resultados

Mar 21 Julio 2020 18:49

Es claro que al hacer referencia a John Ackerman, a la luz de sus posicionamientos y polémicas, el consenso es que no pasa desapercibido y es un personaje que se asume como defensor de la Cuarta Transformación en toda la extensión de la palabra. Los expedientes en torno a él se acumulan: los consejeros del INE; la transparencia de sus propiedades y las de su esposa Irma Eréndira Sandoval, sus reclamos a los coordinadores de Morena en el Congreso y “el escarceo” por la Rectoría de la UNAM. Para algunos lo suyo es una “postura política” que genera “el ruido” en los asuntos de Morena.

El camino a la Torre de Rectoría… que nunca se dio

En el verano de 2019 se gestó “un movimiento” en redes sociales que buscó colocarlo como uno de los posibles aspirantes a rector en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ante la eventual ratificación de Enrique Graue. Pronto quedó desechado al no ser mexicano por nacimiento. Él mismo lo descartó en entrevistas periodísticas en donde, de forma por demás mesurada, rechazaba que existiera una intervención del Gobierno Federal a través de él para influir en el proceso de selección de la rectoría.

"Son chismes generados para tener una fantasía de una intervención desde Palacio Nacional de mi persona en la UNAM, soy un universitario y como tal apoyo al rector”, dijo para Milenio Diario. Allí rechazó que hubiera politización en el proceso de sucesión, sino “todo lo contrario, uno muy tranquilo. Casi no hay candidatos de oposición a Graue y aunque la reelección no es siempre lo ideal, lo convenientes es que siga el rector”.

El escándalo por las casas y el ‘sicariato mediático’

Una parte de la ciudadanía lo ubica por sus intervenciones como conductor en programas de los medios públicos donde su postura es clara a favor de los ideas políticas e intelectuales de la Cuarta Transformación como es el combate a la corrupción. Por ello la sorpresa ante el reportaje periodístico donde se presentó que él y su esposa Irma Eréndira Sandoval, la secretaria de la Función Pública, tenían cinco casas y un terreno que sumaban un patrimonio de 60 millones de pesos, cantidad cinco veces mayor a la que habían presentado en la declaración correspondiente.

Ackerman intensificó la defensa de ambos en redes sociales, a su estilo y a sus maneras. En ese tramo criticó al coordinador de la bancada de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, aparentemente por una entrevista que concedió al periodista Carlos Loret de Mola. Planteó entonces a los senadores de esa bancada que lo retiraran del cargo; el zacatecano optó por no responder ni sumarse a esta bancada.

El académico hizo el llamado a los legisladores morenistas con una frase en su cuenta de Twitter: “¿Qué esperan senadores de Morena para renovar su coordinación?”.

La respuesta fue puntual. “En política, los espacios vacíos se llenan. Nunca me voy a confrontar con quienes simpatizamos en la construcción de este movimiento. Los respeto, respeto su forma de actuar, pero no me voy a generar condiciones de confrontación con nadie. Si no lo hago con la oposición, menos lo haría con mis compañeros que están en el movimiento, luchando por la Cuarta Transformación”, argumentó Monreal en un video en la misma red social.

Pero el ruido entre esos polos al interior de Morena estaba hecho y volvió más evidente dónde está parado cada uno. Derivado de esa misma controversia, las propiedades del matrimonio, se dio un posicionamiento frente al atentado de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Ciudadana en Ciudad de México; para Ackerman “ los sicarios del narco son la contracara del sicariato mediático... Buscan desestabilizar a toda cosa”.

La controversia generada llegó a oídos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) quien le hizo un llamado para que se comportara con civilidad y respeto a los derechos humanos de las personas que ejercen el periodismo.

Su nombramiento como parte del Comité Técnico para evaluar a los aspirantes a cuatro consejeros electorales del INE hicieron que más de un analista alzara las cejas o planteara escenarios “catastróficos”. Estas expectativas no ocurrieron hasta que se definieron los últimos 20 finalistas que integrarían las cuatro quintetas. Ocurrió lo que para varios columnistas fue un “berrinche” de Ackerman: acusó que había personalidades con conflictos de interés.

Durante la reunión virtual de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) y el Comité Técnico expresó: “Un servidor no está de acuerdo con la lista de candidatos que hoy se presentan a la Jucopo, son el resultado de un proceso de deliberación sesgado donde una parte del Comité Técnico, con honrosas excepciones, impuso su visión particular con respecto a los perfiles idóneos para el Consejo General del INE”.

Pese a estos señalamientos el proceso ha seguido su marcha. Lo único que generó fue el “ruido” de una controversia, en la que el propio Porfirio Muñoz Ledo calificó de “golpistas” a los más de 60 legisladores, de Morena y PT que pidieron al coordinador de la bancada, Mario Delgado, anular las quintetas.

Sobre John Ackerman, el decano de los legisladores señaló que tenía “mucho celo partidario”. La respuesta a ello, por parte del también periodista, es que “defender la legalidad y la dignidad no es golpismo, sino transformación”.

En este caudal de opiniones destaca la de su compañera en el Comité Técnico de Evaluación, la periodista Sara Lovera, quien fue testigo de primera mano de su “cambiante” actitud en el proceso de revisión de expedientes. En el semanario Proceso hace una detallada crónica de lo que vivió y de cómo ve a este intelectual:

“La tarde del 16 de julio, un personaje, único en el Comité, con una clara militancia partidaria, hizo un voto particular contra los acuerdos consensados. En su discurso (Ackerman) intentó desprestigiar a las y los integrantes del Comité evaluador y a un número impreciso de aspirantes, señalando que fueron grises, burócratas y cómplices de procesos electorales fraudulentos… El abogado John Ackerman miente. Es un individuo sin ética y, aparentemente, un mal representante de una corriente política…”.

Esta imagen es muy similar a la que un sector de Morena tiene sobre él. Alejandro Rojas Díaz Durán, aspirante a la dirigencia nacional, en entrevista para Político.mx lo incluyó en sus señalamientos de que el Comité Ejecutivo Nacional “provisional” está enredando el proceso de encuestas abiertas con miras a quedarse hasta el 2021 o “imponer” a Bertha Luján.

“En esta minoría radical golpista obviamente esta Bertha Luján, Yeidckol Polevnsky, John Ackerman (quien no milita en el partido), (Paco Ignacio) Taibo II, (Martí) Batres, está obviamente Alfonso Ramírez Cuéllar, Hector Díaz-Polanco, que preside la Comisión de Honestidad y Justicia, que no tiene nada de honesta ni de justa, también en esta línea dogmática y fanática están unos cuantos personajes regionales del país que no representan a la mayoría de los mexicanos”, dijo Rojas Díaz Durán.

No faltan columnistas, analistas y más de un opositor que lo ve a él y a la secretaria Irma Eréndira Sandoval como una “pareja” que opera políticamente dentro y fuera de Morena, e incluso desde el mismo Gobierno Federal. Por supuesto que no han incurrido en ilegalidad alguna por sus opiniones sobre asuntos de la vida pública o se ha ubicado intervención alguna en las políticas que ella deba poner en práctica como funcionaria. Sin embargo, ambos caminan por una delgada línea que está bajo un amplio escrutinio por parte de la sociedad.

Murayama: Ackerman miente, no busco imponer, soy ajeno al nepotismo