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La estrategia errada de Anaya

Autor: Político MX

Mié 22 Agosto 2018 03:00

Por: Rodrigo Salazar

Entre las explicaciones que se han estado dando del triunfo de López Obrador se está volviendo natural hablar de “hartazgo” y “desencanto” de la ciudadanía. Esta explicación no considera a las estrategias de campaña de los candidatos, y veremos que éstas fueron importantes en el resultado.

Anaya pasó buena parte de su campaña llamando al “voto útil”; es decir, pidiendo a quienes consideren al triunfo de López Obrador como el peor resultado que voten por él, por ser el único con posibilidades de ganar. En su momento, esta estrategia no parecía descabellada. A Fox le dio rendimientos en el 2000. Pero se necesitan al menos dos condiciones para su éxito: una fracción importante de los votantes debe tener a López Obrador como la peor de las alternativas y, además, debe estar dispuesta a abandonar a su candidato favorito para votar por el “menos peor”.

De acuerdo con la encuesta levantada por Berumen a una muestra de 13,317 votantes, a un mes de la elección, estas condiciones no se daban. A la pregunta sobre el candidato por el que nunca votaría, únicamente un 15.7% contestó que López Obrador, porcentaje similar al 15.6 de Anaya. En cambio, el 32.6% respondió que Meade

Pero, además, los votantes estuvieron poco dispuestos a abandonar a su favorito. A la pregunta de por qué candidato votarían si su favorito no tuviese posibilidades de triunfo, de cada 100 votantes de Meade, 40 contestaron que no votarían por ninguno y únicamente 22 contestaron que votarían por Anaya. Dato curioso: 17 dijeron que votarían por López Obrador. Entonces, aún si Anaya hubiese convencido a los votantes de Meade de que su preferido estaba fuera de la contienda, se habría acercado a López Obrador en menos del uno por ciento de la votación efectiva.

Por otro lado, cuando se le pidió a los encuestados que califiquen la gestión de Peña Nieto con un número entre 0 y 10, más de dos terceras partes escogieron un valor de 5 o menor. Esto perjudica principalmente al candidato priista. Entre quienes otorgaron a Peña Nieto una calificación de 10, el 51% votaría por Meade; entre quienes calificaron con cero al presidente, el porcentaje se reduce a 4%.

¿Quién se beneficia con tal caída? Cuando se pasa de 10 a cero en la evaluación de Peña Nieto, la intención de voto por López Obrador pasa de 22 a 63%. En cambio, la de Anaya permanece casi inalterada, al pasar de 19.7 a 19%. Con su estrategia de campaña, Anaya renunció a capitalizar el voto de castigo.

Twitter: @salazar_elena





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