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Ricardo Anaya Cuartoscuro

Las migajas del PAN que deja Anaya

Autor: Político MX

Vie 06 Octubre 2017 19:07

Por: Selene Ávila 

Era el 21 de agosto de 2015... La asunción de Ricardo Anaya Cortés había sido consumada. Al más puro estilo de: ¡El rey ha muerto! (Gustavo Madero). 

¡Viva el rey! Los panistas colmaban de loas y felicitaciones a su nuevo líder nacional, a quién solo le faltó que le impusieran la corona sobre la cabeza, en aquella ceremonia celebrada en el feudo de Av. Coyoacán 1546 colonia Del Valle en la que, quien escribe este texto, estuvo presente. 

Anaya -acompañado por su corte- salió a pronunciar su primer discurso como presidente nacional ante la selecta militancia y los medios.

Me llamó la atención su capacidad para articular y estructurar ideas, la contundencia de las mismas, era obvio que tenía buen "empaque académico" y retórica. Me pregunté si era mera demagogia o acaso estábamos frente a un joven líder con la capacidad de transformar la politiquería en algo con altura de miras.

En su compendio de promesas dijo que  combatiría la corrupción, sería un contrapeso real al partido en el gobierno y un presidente (de partido) austero, transparente, alejado de dispendios, que acabaría con los privilegios y excesos en los que cayeron otros dirigentes, incluso hizo referencia a que no habría más viajes en vuelos privados. 

Al tiempo... Su otrora contendiente, el actual gobernador de Chihuahua, Javier Corral, sentenciaba: "No le voy a levantar la mano a Ricardo Anaya, claro que no, no confiamos en él, ni en ese equipo, es un triunfo trazado por la corrupción, la inequidad, la simulación, el uso indebido de recursos".

A la postre, todo indica que el tiempo y sobretodo las acciones del entonces llamado: "niño maravilla" dan la razón a Corral en cada uno de sus señalamientos. 

Investigaciones realizadas por el periódico El Universal -del que he sido orgullosa colaboradora- documentaron el enriquecimiento patrimonial del dirigente que intentó esconder las "moronas" del pan que se comió bajo el argumento de que se trataba de una "filtración" de Los Pinos para desviar el tema de fondo: la masa de sus recursos no corresponde con su trayectoria política por vertiginosa y "exitosa" que haya sido. 

(Y entrecomillo la palabra porque el éxito es mucho más que detentar un cargo o ejercer el poder, -por lo menos- habemos quienes en ello creemos. 

Éxito es, primero: gobernarse a uno mismo para colocar por encima del interés y apetito personal el bien común, el anhelo de servir y transformar las instituciones,  la vida y el porvenir de los ciudadanos, hasta el destino de un país. 

Anaya -como la gran mayoría de los políticos-  es la antítesis de lo que Max Weber destaca en su ensayo: El Político y el Científico. 

En su texto, "la política como vocación", Weber alecciona que "un político debe servir, no servirse".

Ricardo Anaya Cortés ha evidenciado que sus apetitos voraces terminaron por empacharlo. Las ambiciones torpes y desmedidas siempre cobran factura. 

Anaya no solo dejó sobre la alfombra albiazul el rastro de las migajas de su riqueza inexplicable y  las moronas desprendidas de la conducción que ha hecho de un partido que está ídem: partido. O en palabras de Ernesto Cordero: fracturado. 

Y aunque logre salirse con la suya y ser el candidato presidencial del frente "ciudadano", su imagen está más quemada que un pan tostado. Si de por sí, no era puntero en las preferencias electorales para el 18, no se ve cómo podrá convencer, crecer y disminuir sus negativos. 

Lo dejarán cada vez más solo, los cortesanos se irán en busca de otro feudo para corear: "El rey ha muerto, ¡viva el rey!"

Apunte final: Cuando el ejercicio del poder recae en espíritus pobres y mentes débiles, es fácilmente capturado por los apetitos personales y los intereses mezquinos.  

@SeleneAvilaTv





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