Partidos Políticos
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Foto: Notimex PRI frente a las derrotas históricas de la elección 2018
Lun 02 Julio 2018 20:45

Al paso de las horas se confirmará como la segunda gran noticia de la elección 2018: el PRI perdió mucho más terreno electoral, no solo a nivel federal, sino en zonas específicas que hasta el domingo 1 de julio se constituían en auténticos bastiones. Más allá de la presidencia y el Congreso, el tricolor sufrirá un severo retroceso de consecuencias incalculables que plantea retos e incógnitas a muy corto y mediano plazo.

En estas horas, con base en los programas de resultados preliminares, cada vez se confirma la pérdida de la mayoría priista en el Congreso de la Unión donde pasaría de ser primera fuerza política a tercera ya que de acuerdo con las primeras estimaciones en el Senado quedaría con 23 escaños y en la Cámara de Diputados con 31 legisladores, aproximadamente.

De las nueve gubernaturas en disputa, el PRI perdería los dos estados en donde mantenía el poder: Yucatán quedaría con la coalición PAN-MC y Jalisco con Movimiento Ciudadano.


Sin embargo, ajustando el “microscopio” electoral los daños se hacen más evidentes. En Estado de México, Morena ganó en 43 de los 45 distritos electorales lo que le asegura tener el control del Congreso local por los próximos tres años.

Allí mismo, el partido de López Obrador triunfó en la elección municipal de más de 50 demarcaciones algunas tan significativas como Ecatepec, Tlalnepantla, Toluca, Cuautitlán, Cuautitlán Izcalli, Tultitlán, Atizapán, Tecámac, Valle de Chalco, Chalco y Metepec.


Como si eso no bastara, está el caso de Hidalgo. Morena estaría por ganar 18 legislaturas locales junto con la senaduría, lo que sería la primera ocasión en toda la historia del estado en la que la oposición obtenga la mayoría en el Congreso local. Es significativo que haya ocurrido en una entidad donde nunca ha habido alternancia en la gubernatura y han surgido liderazgo priistas como el del exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong


Analistas y columnistas consultados advierten que, más temprano que tarde, el Revolucionario Institucional empezará a cobrar facturas internas a partir del resultado global de esta elección; no hay antecedente similar al panorama que está por enfrentar, pues en el 2000, aunque perdió la presidencia y la mayoría en el Senado, se “defendía” con 17 gubernaturas.

Pero en los siguiente 5 meses, conforme se establezca la conformación de la próxima Legislatura, asuman el cargo los nuevos gobernadores y, de manera muy particular, tome posesión el nuevo presidente, el PRI volverá a ser oposición pero ahora relegada hasta un tercer lugar. ¿Qué tipo de fuerza opositora buscará ser?, ¿a partir de qué discurso y planteamientos?, ¿cómo será el reacomodo de corrientes que, de manera inevitable, buscarán “villanos favoritos” o  al menos “un chivo expiatorio?.


Como si esas incógnitas fueran fáciles de resolver, todavía queda por plantear quién o quiénes asumirán el liderazgo real; desde ahora tendría que revisarse el perfil de los posibles dirigentes de una fuerza política que, tal parece, se enfrentará a la mayor crisis de sus 90 años de existencia.

PRI plantea reducir tiempos de campaña y precampañas