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Foto: Isaac Esquivel/Cuartoscuro.com PRI y su verdadera fuerza: los estados que confirman ser los bastiones
Lun 12 Agosto 2019 19:37

Los peores escenarios comienzan a despejarse alrededor de la elección interna del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y comienzan las evaluaciones de qué dejó el proceso. Los participantes moderan sus discursos “según como les fue” y los más optimistas advierten que se alejan los nubarrones de ruptura. Viendo a la distancia y con un sentido de prospectiva hay que poner el acento, con base en el número de sufragios, en dónde radica la verdadera fuerza del partido: esto es, los estados que se confirman como los bastiones del priismo nacional.

Por lo pronto los números duros indican que de los poco más de 6 millones 764 mil 615 militantes registrados apenas votó un millón 648 mil lo que significaría una participación estimada de un 24.37%. En cuanto a los aspirantes que contendían, se confirma la tendencia de que el gobernador con licencia de Campeche, Alejandro Moreno “Alito” sería el virtual ganador con 84.12 por ciento de los sufragios.


El dato que llama a la atención es el de las entidades donde se registró la mayor participación de militantes priistas:  Estado de México, Oaxaca, Coahuila y Durango. Hace unos años el asunto no sería de mayor relevancia, pero ante la nueva realidad partidista que surgió en la jornada del 2 de julio de 2018, tener el diagnóstico preciso de dónde están las fortaleza y debilidades es el primer paso para remontar en las preferencias ciudadanas.

El Estado de México se reivindica como el gran bastión priista, no solo en la zona centro, sino a nivel nacional.  Basta recordar que la llegada del actual gobernador, Alfredo del Mazo no fue tan fácil como se hubiera pensado: el priista apenas ganó con poco más de 2.78% por ciento de diferencia con respecto de su más reciente competidora, Delfina Gómez; la distancia en sufragios efectivos fue apenas de poco más de 700 mil. Lejana se ve aquella elección donde Eruviel Ávila alcanzó 43 puntos de diferencia con su más cercano contrincante.


En el caso de Oaxaca, Alejandro Murat llegó a la gubernatura al encabezar la coalición “Juntos Hacemos Más” del PRI, Partido Verde y Nueva Alianza, ganó con el 32.03 por ciento, equivalente a 496 mil 724 sufragios; el resto de los resultados demostró el pluralismo de la entidad pues la coalición  de PAN-PRD, con 24.96% de votos y el aspirante de Morena (22.81%) le dieron batalla al priista.


Coahuila aún es gobernada por el también tricolor Miguel Riquelme Solís, quien llegó al cargo luego de las elecciones más competidas e impugnadas en la historia de la entidad, sobre todo a partir de lo apretado del resultado: 38.90% frente al 36.40% del panista Guillermo Anaya. Esto se tradujo en solo 482 mil 891 votos para el priista.


El recorrido se cierra en Durango donde la contradicción es evidente: la entidad es gobernada por José Rosas Aispuro, quien encabezó la coalición PAN-PRD para ganar con un 46.06% frente a la que encabezaba el priista Esteban Villegas Villarreal, quien obtuvo 42.40%. Pero en los comicios locales, el tricolor se consolidó como la segunda fuerza política en el estado, al ganar 16 de los 39 ayuntamientos en disputa.


Sirva esos cruces de los más recientes comicios con lo ocurrido este 11 de agosto para perfilar donde podría iniciar el despegue de la nueva dirigencia nacional, eventualmente encabezada por “Alito”, quien por supuesto tendrá como tarea inmediata transmitir y hacer efectivo el llamado de unidad y reconciliación interna como coinciden la mayoría de los analistas.


En el mismo sentido, advierten las columnas políticas en este primer tramo postelectoral, el político campechano debe aprovechar los guiños de que no habrá ruptura por parte de Ivonne Ortega y Lorena Piñón, para fortalecer aún más su legitimidad, pues a final de cuentas será el dirigente partidista más votado frente al panista Marko Cortés, el perredista Ángel Ávila e incluso la actual líder morenista, Yeidckol Polevnsky. Un asunto que no es menor.

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