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Salinas, Zedillo y EPN: presidentes que vivieron crisis del PRI

Mar 14 Agosto 2018 16:06

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Los últimos 30 años han sido complicados para el PRI, porque sufrió derrotas históricas y perdió fuerza en varios estados del país. El partido que más años ha durado en el poder, 71 consecutivamente, y 6 más entre 2012 y 2018, no está exento de crisis. Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Enrique Peña Nieto son cuatro presidentes de México, con ADN priista, que vivieron las crisis en sus partidos, en sus respectivos sexenios.  

Primera gran fractura 

Miguel de la Madrid gobernó de 1982 a 1988, estableció el modelo económico neoliberal, y a él le debemos los términos “hiperinflación y gasolinazo”. Lo que más ruido hizo en su sexenio fue la crisis interna en el PRI, su partido, la imposición de Carlos Salinas de Gortari como candidato a la Presidencia y las sospechas de fraude en las elecciones de 1988 contra Cuauhtémoc Cárdenas. Se trató de la primera ocasión real en la que el tricolor estuvo a punto de perder la Presidencia

Precisamente, este último punto derivó en el surgimiento de la Corriente Democrática priista, liderada por Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, quienes se opusieron a la candidatura de Salinas. Ellos y otros liderazgos inconformes renunciaron al partido y fundaron el PRD en 1989

Magnicidios sacuden al PRI

Carlos Salinas de Gortari, 1988-1994, un presidente cuestionado por la forma en que llegó la poder, también lo tocó enfrentar uno de los momentos de mayor tensión en la historia del PRI. Para las elecciones presidenciales del 94, Salinas decidió otorgar la candidatura del tricolor a la Presidencia a Luis Donaldo Colosio, exsecretario de estado y exdirigente priista. No obstante, Colosio intentó dar un nuevo tono a la campaña presidencial, separando su candidatura del Gobierno Federal en turno, es decir, de Salinas, así lo evidenció durante un mitin en el Monumento a la Revolución

“Tenemos que romper con las prácticas que nos hicieron una organización rígida. Tenemos que superar las actitudes que debilitan nuestra capacidad de innovación y de cambio … Empecemos por afirmar nuestra identidad, nuestro orgullo militante y afirmemos nuestra independencia del gobierno”, dijo Colosio.

El 23 de marzo de 1994, el candidato fue asesinado durante una visita a Lomas Taurinas, en Tijuana Baja California. Su muerte causó una crisis y un reacomodo en el PRI, de inmediato se abrió una batalla por la elección del sustituto de Colosio, los aspirantes: Manuel Camacho Solís, quien fue secretario de Relaciones Exteriores; y Fernando Ortiz Arana, dirigente nacional del partido. Al final, Salinas de Gortari, se decantó por Ernesto Zedillo, quien era colaborador de Colosio. Pero no fue el único caso, pues en septiembre de ese mismo año también mataron al priista y exgobernador de Guerrero, José Francisco Ruiz Massieu. Luego, con el cambio de poderes, sobrevino una crisis económica en diciembre del 94, lo que aumentó la desconfianza en el PRI.

Derrota histórica

Ernesto Zedillo, 1994-2000, a la mitad de su sexenio el PRI tuvo la advertencia de lo que sería su primera gran derrota electoral. En 1997 los priistas perdieron el gobierno del entonces Distrito Federal (hoy Ciudad de México) ante el perredista Cuauhtémoc Cárdenas, además el tricolor dejó de ser mayoría en el Congreso de la Unión. En las columnas políticas se habla de que durante las elecciones presidenciales del nuevo milenio no hubo buena relación entre Zedillo; Francisco Labastida, el candidato presidencial; y la dirigente del PRI, Dulce María Sauri

Con ese contexto, los priistas perdieron por primera vez una elección presidencial en el 2000, tras 71 años ininterrumpidos en el poder, el ganador fue el PAN que abanderó a Vicente Fox. La división al interior del partido se agravó y años después el tricolor fue multado con 1,000 millones de pesos por el Instituto Federal Electoral (IFE) por el llamado “Pemexgate”, caso en el que se desviaron fondos del sindicato de Petróleos Mexicanos para la campaña de Labastida. 


PRI se desdibuja 

Enrique Peña Nieto, 2012-2018, le tocó enfrentar otra crisis grave en el PRI, que sufrió su derrota más dolorosa, más grave que la del 2000, pues perdió presencia en varios estados. En las elecciones de 2016, el partido de Peña Nieto perdió 7 de las 12 gubernaturas en juego, cedió a la oposición cuatro estados que eran sus bastiones: Durango, Quintana Roo, Veracruz  y Tamaulipas.

Además los exgobernadores de esos estados, Roberto Borge, Javier Duarte y Tomás Yarrington, fueron detenidos por presunta corrupción, lo que incrementó la desconfianza en el partido. La crisis tricolor comenzó a agravarse en 2017, cuando estuvo a punto de perder la gubernatura de Estado de México frente a Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador. Los priistas retuvieron el poder en Edomex, pero perdieron un millón de votos ante el crecimiento morenista. 

A finales del año pasado surgieron grupos rebeldes en el PRI que rechazaron los cambios en los estatutos, lo que permitió que le dieran la candidatura presidencial a José Antonio Meade, quien no milita en el partido. En algunos estados, como Chiapas, la división interna por las candidaturas locales fracturó su coalición con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). En el Congreso federal también perdieron la mayoría, igual que en los congresos estatales, de hecho la nueva bancada priista en el Senado será la más pequeña de su historia con 14 legisladores. Por si fuera poco de las 9 gubernaturas en disputa, no consiguieron alguna. 

Salinas vigente en elecciones 1988 y 2018, ¿en qué se parecen?