Alejandra Lagunes
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Foto: Corporación Comunicativa Ojeda

Elevemos la discusión para celebrar sesiones parlamentarias virtuales

Jue 23 Abril 2020 07:46

La crisis que enfrentamos con motivo de la pandemia del COVID 19 ha provocado muchos hechos inéditos. En días pasados atestiguamos la primer cumbre virtual del G20, donde los líderes de las principales economías del mundo utilizaron una videoconferencia para acordar medidas emergentes en materia de salud, economía y finanzas. De la misma forma instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) han sesionado de manera remota teniendo resultados satisfactorios.

En México diversos organismos colegiados han realizado sus actividades con ayuda de herramientas tecnológicas, siendo la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) la que ha marcado un hito histórico, al acordar sesionar de forma remota a partir del 20 de abril. La SCJN ha señalado que esta medida busca salvar vidas y retomar en lo posible la función jurisdiccional, que no puede parar aún en tiempos de emergencia.

La actividad legislativa es sin duda, esencial. En el Senado de la República continuar con las sesiones y la votación de proyectos prioritarios de manera virtual puede ayudar a contrarrestar los efectos negativos de esta emergencia, que afectan no solo la salud, también la economía y el futuro de nuestro país.

El poder legislativo debe sesionar para adoptar medidas legislativas urgentes, como la Ley de Amnistía aprobada por el Senado el pasado lunes 20 abril, para solicitar la comparecencia de autoridades, continuar con el desahogo de dictámenes turnados a las comisiones, autorizar nombramientos urgentes y exigir transparencia y rendición de cuentas en la actuación del Ejecutivo.

Diversos congresos de nuestro país ya han aprobado tener sesiones de manera virtual, tal es el caso de los poderes legislativos de los estados de: Aguascalientes, Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guerrero, Hidalgo, Morelos, Nuevo León, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí. Además, los congresos de la Ciudad de México, Michoacán, Guanajuato, Jalisco y Yucatán están analizando diversas propuestas para adoptar sesiones en línea.

En el legislativo federal, diversas comisiones de la H. Cámara de Diputados ya han sostenido, reuniones parlamentarias con apoyo de herramientas de videoconferencia, las cuales se han transmitido en vivo de forma exitosa a través del Canal del Congreso.

La discusión sobre la pertinencia de celebrar las sesiones parlamentarias de forma remota, encuentra su principal obstáculo en la certeza jurídica. Que advierte dos rutas para resolverlo:

  1. Las sesiones en línea, sólo serían válidas si se reforma la Constitución, porque ésta obliga a la presencia física de sus integrantes. Y de no cumplirse, sus resoluciones podrían ser materia de controversia por lo que es necesario modificar el Artículo 63 de la Constitución donde se establece que “Las Cámaras no pueden abrir sus sesiones ni ejercer su cargo sin la concurrencia, en cada una de ellas, de más de la mitad del número total de sus miembros; pero los presentes de una y otra deberán reunirse el día señalado por la ley y compeler a los ausentes a que concurran dentro de los treinta días siguientes”
  2. Las sesiones remotas son factibles modificando los reglamentos de las Cámaras. Ya que la constitución menciona los conceptos “concurrencia” y “asistencia” y no indica explícitamente que la concurrencia o asistencia sea física.

Con independencia a la opción que se elija, las plataformas tecnológicas están lo suficientemente maduras para que la concurrencia y asistencia se realice de forma remota. Así lo han demostrado países que ya han realizado sesiones parlamentarias utilizando medios electrónicos, ejemplo de lo anterior es Colombia , donde su Senado ha realizado dos sesiones, y su Cámara Baja, una.

Con la llegada del Canal del Congreso, el quehacer parlamentario se ha perfeccionado y sistematizado para que la ciudadanía pueda seguir en vivo, por televisión abierta y streaming las actividades más importantes de nuestro congreso. Se cuenta con la experiencia para habilitar las intervenciones y ejecutar las instrucciones que en las sesiones instruye la mesa directiva.

El tema de las votaciones tampoco debería suponer un reto mayor, ya que nuestro congreso desde hace algunos años utiliza un tablero electrónico, que dispone de un mecanismo para recibir los votos mediante dispositivos de lectura biométrica.

Las votaciones por cédula o que requieran de una mayoría calificada podrían estar, en un principio, fuera de este tipo de sesiones. Sin embargo en emergencias como esta, donde medidas como la sana distancia han determinado la no concurrencia de más de 50 personas, se podría contemplar que la presentación, discusión y debate de dictámenes pueda hacerse por medios electrónicos y que solo la votación sea realizada de forma presencial a una hora determinada donde los legisladores acudamos al salón de plenos únicamente a depositar nuestro voto.

Resulta importante elevar la discusión de este tema, conocer de las experiencias que han tenido los congresos de otras naciones para determinar en qué casos y circunstancias se debe realizar sesiones de forma remota. Así como las herramientas e infraestructura necesarias para que las sesiones en línea cuenten con las medidas de seguridad y de privacidad que aseguren el correcto funcionamiento de este tipo de sesiones.

Sin duda ante emergencias sanitarias, desastres naturales y otras eventualidades que impidan al Congreso reunirse de forma física, la celebración de sesiones no presenciales debe estar contemplado en nuestra legislación para el desahogo de los trabajos parlamentarios de carácter prioritario.