Alejandra Lagunes
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IFT, un regulador exitoso

Jue 18 Junio 2020 05:00

Hace unos días se dio a conocer en el Senado una propuesta para que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), se fusione con la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE), y la Comisión Reguladora de Energía (CRE) con el objeto de crear una “macro institución” que se encargue de garantizar la competencia en todos los sectores y mercados del país, que regule el espectro radioeléctrico y las redes de telecomunicaciones y que dicte las políticas públicas correspondientes a esos sectores.

Aunque este tema se ha planteado como un mero asunto de presupuesto y eficiencia en el uso de los recursos públicos, lo cierto es que las tareas de estos organismos tienen un enorme impacto en nuestras vidas cotidianas y en el futuro de nuestro país. Por eso, más allá de las mejoras y evaluaciones siempre necesarias, los legisladores tenemos la responsabilidad de defender los avances institucionales que han beneficiado a México.

Además de ser la autoridad en materia de competencia económica de los sectores de radiodifusión y telecomunicaciones, el IFT, como organismo autónomo, juega un papel fundamental para cerrar brechas digitales, avanzar en la inclusión digital universal y contribuir al desarrollo eficiente de la radiodifusión y las Telecomunicaciones; a fin de dar cumplimiento a la Reforma Constitucional publicada en el DOF el 11 de junio de 2013.

Esta reforma ha permitido la reducción de costos de los servicios de telecomunicaciones, mejores términos de calidad y precio, reglas más claras para la competencia efectiva en el sector; objetivos específicos para la cobertura universal de los servicios; y la ampliación de los derechos fundamentales de libertad de expresión, acceso a la información y a las tecnologías de la información y comunicación.

Además, el IFT contribuye a garantizar el acceso equitativo a las tecnologías de la información y la comunicación, incluido Internet, colabora en el desarrollo y crecimiento de la sociedad de la información y del conocimiento, y establece políticas públicas en materia derechos de las audiencias, neutralidad de la red, y medios públicos, comunitarios e indígenas.

Para lograr lo anterior, este instituto realiza funciones de carácter técnico para el acceso equitativo a infraestructura y otros insumos esenciales para las tecnologías de la información y comunicación, los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluidos banda ancha e internet, y en temas tan avanzados como la administración del espectro radioeléctrico, los recursos orbitales geoestacionarios y la regulación satelital de nuestro país.

En noviembre de 2019, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, organismo especializado de las Naciones Unidas para las tecnologías de la información y la comunicación, reconoció la capacidad del IFT en el desarrollo de políticas públicas para aprovechar de mejor manera el espectro radioeléctrico otorgando a México la presidencia de comité sobre espectro para 5G.

Cuando hablé de los impactos de las labores del IFT en nuestra vida cotidiana, me referí a una larga lista de beneficios concretos que han sido posibles gracias al diseño institucional de este organismo. Algunos de estos beneficios que podemos reconocer en nuestro día a día son:

● Se puede consultar el saldo de prepago sin costo y conservarlo durante un año;

● Las compañías de telefonía celular están obligadas a bonificar descuentos por fallas en el servicio o cargos indebidos;

● Portabilidad de número a otras compañías en 24 horas;

● Desbloqueo de equipos terminales, para utilizarlos con independencia de la compañía telefónica que elija;

● Se vigila el cumplimiento de las reglas para los programas y contenidos dirigidos al público infantil, así como la promoción de la equidad de género;

● Las compañías que ofrezcan servicios de telecomunicaciones deben contar con equipos para personas con discapacidad motriz, visual y auditiva;

● Los noticiarios de mayor audiencia de todas las televisoras deben llevar subtítulos y lengua de señas mexicana;

● Los portales de Internet de los concesionarios y del gobierno están obligados a contar con funciones y aplicaciones que den accesibilidad a las personas con discapacidad;

● Se creó el número 911 para emergencias a nivel nacional;

● Se incrementó la oferta de estaciones de radio comercial y radio comunitaria;

● Se amplió la oferta de cadenas de televisión digital abierta, a efecto de incrementar la competencia.

● En 2015 se concretó la desaparición de los cobros por el servicio telefónico de larga distancia;

● Se adelantó la desaparición de las señales tradicionales de televisión, para transitar a la televisión digital lo cual implicó tener acceso a audio y video de mayor calidad;

● Se obligó a las televisoras abiertas a compartir su señal con televisoras de paga, y a las de paga a exhibir la oferta de la TV abierta.

● Se fijaron las bases para una nueva red troncal que ampliará la red de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad y la red compartida de servicios móviles en la banda de 700 MHz.

Sin duda es necesario trabajar por la modernización de nuestras instituciones, y el IFT no debe estar exento de evaluaciones y mejoras que contribuyan al fortalecimiento de nuestros organismos reguladores y el perfeccionamiento de los mecanismos para garantizar la libre competencia y combatir los monopolios. Además, existen temas por resolver como los relacionados con la inclusión digital, los derechos de las audiencias, la neutralidad tecnológica, y garantizar la paridad de género en la conformación de ese instituto.

Repensar nuestras instituciones y buscar su mejora para beneficio de todas las personas no tiene por qué implicar menoscabar los derechos que se han consolidado en los últimos años y la competencia efectiva en el sector de las telecomunicaciones y de la radiodifusión.