Ana María Salazar
Incentivos para reducir la violencia
Nacho Ruiz / Cuartoscuro Incentivos para reducir la violencia
Jue 09 Marzo 2017 05:50

Hay altas probabilidades que continúen incrementando los homicidios en el país. A 16 meses de las elecciones presidenciales esto son malas, pero muy malas noticias para todos, pero especialmente para el PRI.

Hay varias teorías que explican la razón del incremento de la violencia en el país, entre ellas están las elecciones del año pasado cuando el PAN ganó siete de las 12 gubernaturas el 5 de junio del 2016 -el desorden de la transición se traduce en el fortalecimiento de las organizaciones criminales.

Otra posibilidad es que la reorganización de los grupos debido al arresto de los capos -incluyendo el “Chapo” Guzmán- resultó en guerras intestinas en regiones donde existía una reducción importante en el sexenio pasado- una “pax” ficticia.

Una posibilidad más del incremento de la violencia en algunas partes del país es el cambio de consumo de los adictos estadounidenses, sobre todo la pandemia del consumo de heroína y de medicamentos con opioides. No es en balde que el tráfico de heroína del estado de Guerrero sea una de las prioridades en la discusión con los trumpistas.

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¿Estamos regresando a los “violentos” años que se vivió durante la Presidencia del presidente Calderón? Posiblemente. De acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública, el número de homicidios dolosos incrementó en 25 por ciento justo en el último mes del 2016, año el cual superó en 22 por ciento la tasa de homicidios del 2015, convirtiéndose en el año más violento de lo que va de la administración del presidente Enrique Peña Nieto. Estos datos implican que el candidato del PRI, quien quiera que sea, no tendrá la autoridad moral para señalar que los peñistas pudieron administrar mejor el problema. Esto obviamente podría ser buena noticia para una posible candidatura de la panista Margarita Zavala y malas noticias para una posible candidatura priista del secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, responsable de la seguridad en este sexenio.

Y tal vez lo más grave políticamente del reciente incremento de la violencia en el país es que fueron en Guerrero y el Estado de México donde ocurrieron el 20.52 por ciento del total de asesinatos en 2016. Más allá del hecho de que el estado de Guerrero es el talón de Aquiles de esta administración, por la incapacidad de reducir y controlar la violencia en esa entidad a pesa de la atención internacional que recibió el estado por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Y a pesar de las 3 o 4 (¿cuántas han sido?) estrategias anunciadas por el gobierno de Peña para apaciguar Guerrero, las cosas siguen empeorando.

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Y luego está el Estado de México, el corazón de Enrique Peña Nieto y su equipo. En tres meses se definirá si continúa latiendo la posibilidad de que algún candidato priista regrese a Los Pinos. Perder la gubernatura de la querencia del Presidente podría ser la cuchillada fatal para las ambiciones del 2018 del tricolor.

Pero quedan 16 meses para las elecciones. ¿Será que la política electoral, creará los incentivos, a corto plazo, para detener la ola de violencia, aún en los 11 estados donde ahora gobierna el PAN?