Hannia Novell
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Foto: Cuartoscuro.com

El holocausto mexicano

Jue 15 Octubre 2020 07:07

México pasó de la catástrofe al holocausto. La estrategia del presidente Andrés Manuel López Obrador para enfrentar el COVID-19 ha sido desastrosa, criminal. Miles de hogares en todo el territorio nacional están de luto, con casi 83 mil defunciones confirmadas y más de 800 mil personas contagiadas.

Con bombo y platillo, López Obrador presume la existencia de 20 mil 570 camas con ventilador pulmonar disponibles y que el país está en los primeros lugares en la fila para obtener las vacunas contra el nuevo coronavirus.

Lo que AMLO no dice, lo que oculta y calla, es que el escenario es aún peor. Con cifras de contagios y decesos multiplicadas por cinco, pasamos de la catástrofe al holocausto.

Desde el principio de la pandemia, el inquilino de Palacio Nacional utilizó una estrategia de contención de la enfermedad y una metodología para contar los contagios y decesos diferente al resto del mundo. Parecería que siempre tuvo en mente controlar el COVID bajo la premisa del engaño.

Los subregistros de letalidad y propagación del coronavirus, que denunciaron organismos internacionales, especialistas y medios de comunicación, no fueron desmentidas sino encasilladas en la narrativa de costumbre: los conservadores, los “fifís”, los “corruptos” unidos en un complot contra la 4T. Sin embargo, la realidad les estalló en la cara.

El 5 de octubre, bajo el argumento de un cambio de metodología, en un solo día se sumaron 28 mil 115 casos positivos y 2 mil 789 defunciones. Acto seguido, cerraron el acceso a los datos abiertos que eran utilizados por los expertos para darle seguimiento a la epidemia.

El descrédito y la incertidumbre siguen creciendo. Sólo en la Ciudad de México -la entidad más afectada por el COVID-19-, hay un exceso de mortalidad del 55 por ciento con respecto al año pasado, lo cual implica 71 mil 315 defunciones extra. ¿Cuántos muertos más pretendía esconder López Obrador bajo la alfombra?

El origen del holocausto es la mentira y cada vez hay más elementos que exhiben la farsa de la 4T. Recientemente, la Organización Panamericana de la Salud hizo pública una radiografía del impacto de la pandemia en los países de la región. El estudio revela que, si México es el cuarto país en el mundo con altos índices de letalidad y casos positivos de coronavirus se debe a las medidas sanitarias adoptadas.

No sólo retrasó irresponsablemente el cierre de escuelas, lugares de trabajo y la cancelación de reuniones y eventos públicos, sino que insiste en limitar las pruebas de detección de COVID; a la fecha, sólo se han aplicado 12.9 pruebas por cada mil habitantes, una cifra irrisoria en una población de 127 millones de residentes.

Todo eso sin contar las reiteradas declaraciones del subsecretario Hugo López-Gatell desalentando el uso del cubrebocas. El resultado ha sido el descontrol sanitario y la extensión de los contagios.

Independiente de los reclamos que exigen la renuncia de López-Gatell, el Doctor Muerte, es preciso que el presidente López Obrador termine con el engaño y rectifique la estrategia de salud fallida, para enfrentar con capacidad, responsabilidad y sensibilidad los efectos de una pandemia que aún no tiene fecha de caducidad. Hay que corregir el rumbo antes de que el holocausto nos alcance.