Hannia Novell
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Feminicidios: una plaga que parece no tener fin
Sáb 25 Noviembre 2017 01:21

Génesis Gibson desapareció en el estado de Puebla. Sus familiares reportaron la ausencia ante la Fiscalía local. Sin embargo, una semana después, el miércoles 22 de noviembre, la joven venezolana fue localizada sin vida en un hotel de la Ciudad de México.

No bien nos recuperábamos de esa noticia cuando dos días después, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México emitió una alerta por la desaparición de una menor de edad, quien responde al nombre de Andrea Chavarría Sánchez.

Andrea Chavarría tiene 17 años y la última vez que se le vio fue el pasado 23 de noviembre en la colonia Tacubaya, de la delegación Miguel Hidalgo. Hasta la redacción de este texto, se desconocía su paradero.

Y así las cosas. Un día sí y otro también hay información de mujeres desaparecidas cuyo destino, por desgracia, en muchos casos, es la muerte. 


Por ello, México está a punto de establecer un nuevo récord, pero en materia de feminicidios. Fenómeno que podría alcanzar, en breve, un máximo histórico.

De acuerdo con la Agencia de las Naciones Unidas, dedicada a promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres (ONUMujeres), durante el año pasado, las defunciones femeninas presuntamente producto de un homicidio se ubicaron en 4.3 por cada 100 mil mujeres. Sólo tres décimas por debajo de los 4.6 decesos registrados en 2012.

Esos datos están en sintonía con lo expuesto por el Instituto Nacional de las Mujeres, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y el Consejo Nacional de Población. Un análisis conjunto establece que en 2007, la tasa de defunciones se redujo a la mitad respecto a 1985 (año en el que se recabó el primer registro), al pasar de 3.8 muertes por cada 100 mil mujeres a 1.9.

Sin embargo, entre 2007 y 2012, hubo un repunte en la tasa de feminicidios de 138 por ciento. “No solamente se perdió el avance que se había alcanzado en los 23 años anteriores, sino que, además, se alcanzaron niveles nunca antes registrados”, destaca el diagnóstico.

ONUMujeres detalló que en 2016, los diez municipios o delegaciones que concentraron el mayor número de defunciones femeninas con presunción de homicidio fueron Acapulco, Tijuana, Ciudad Juárez, Ciudad Victoria, Ecatepec, Chihuahua, Naucalpan de Juárez, Iztapalapa, Culiacán y Gustavo A. Madero.

¿Cómo explicar este comportamiento? ¿A qué atribuirlo? Son preguntas que nos debemos responder para poder enfrentar los feminicidios de forma adecuada.

Una primera explicación la ofrece la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, que indica que 66 por ciento de las mujeres en 2016 reportó haber sufrido al menos un incidente de violencia a lo largo de su vida.

El sondeo destaca que en las relaciones de pareja es en las que ocurre con mayor frecuencia la violencia contra las mujeres: 43.9 por ciento de las mujeres que tienen o tuvieron pareja, sea por matrimonio, convivencia o noviazgo, han sido agredidas por su compañero en algún momento de su vida.

Estos comportamientos violentos que los menores observan en la casa las reproducen en las escuelas y en su entorno. Una primera manifestación es el bullying.

Por lo pronto, como sociedad, nuestro deber fundamental es cortar de tajo esa cadena de violencia. Nunca dejar de indignarnos ante estas noticias. Y exigir a las autoridades justicia pronta y expedita. De otra forma, los feminicidios serán esa plaga que no tendrá fin.