Hannia Novell
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La promesa incumplida de que no aumentarían impuestos

Sáb 15 Diciembre 2018 16:31

El 29 de mayo pasado, todavía en su calidad de candidato presidencial de la coalición “Juntos haremos historia”, Andrés Manuel López Obrador prometió en Amecameca, Estado de México, que de ganar las elecciones del 1 de julio, no aumentaría los impuestos en todo su sexenio ni habría gasolinazos.

El combate a la corrupción, reiteró, le permitirían ahorros suficientes para no afectar impositivamente a los contribuyentes: “Vamos a ahorrar esos 500 mil millones (que supuestamente son desviados anualmente del presupuesto federal), por eso no va a haber necesidad de aumentar los impuestos.

“En todo el gobierno no va a aumentar el IVA, el Impuesto Sobre la Renta, no vamos a pedir prestado, no va a seguir aumentado la deuda pública, y no van a haber gasolinazos”, subrayó.

En su primer discurso como Presidente de la República, en la ceremonia en la que rindió protesta, refrendó: “El combate a la corrupción y la austeridad nos permitirá liberar suficientes fondos, más de lo que imaginamos, mucho más, para impulsar el desarrollo de México.

“Con esta fórmula sencilla de acabar con la corrupción y de llevar a la práctica la austeridad republicana, no habrá necesidad de incrementar impuestos en términos reales, y ese es un compromiso que estoy haciendo, ni aumentarán los precios de los combustibles más allá de la inflación”.

Dicen que el Diablo está en los detalles. Y sí: no es lo mismo asegurar que no aumentarán los impuestos a decir que no lo harán en términos reales, pero sin descartar que podrían hacerlo en términos nominales. Y eso se explica precisamente con la acotación de que los combustibles no subirían más allá de la inflación, lo que no signifique que no aumenten.

Para explicarlo con peras y manzanas: la tasa general del IVA puede mantenerse en 16 por ciento, pero la inflación provoca que los productos aumenten su precio. Así, no será lo mismo pagar el 16 por ciento de un producto que costaba 100 pesos (16 pesos), a pagar esa cuota sobre el mismo producto, pero con valor de 110 pesos (17.60 pesos).

Pero más allá de eso, los impuestos sí van a subir de manera directa y un ejemplo es la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA). A partir del 1o de enero de 2019, subirá 2.5 por ciento, por lo que viajeros de vuelos nacionales e internacionales del Aeropuerto Internacional “Benito Juárez” de la Ciudad de México (AICM) pagarán más por su boleto de avión.

De acuerdo con la página de la terminal aérea capitalina, a partir del primer día del próximo año, los usuarios nacionales pagarán 23.79 dólares, lo que representa un alza de 59 centavos en este impuesto. Mientras que los pasajeros internacionales pagarán 45.18 dólares, lo que significa un alza de 1.11 dólares en relación con el cierre de este año.

¿Por qué el incremento? Porque con esa recaudación, el gobierno lopezobradorista pretende saldar las obligaciones con los tenedores de bonos luego de suspender la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, Estado de México.

Según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, entre 2014 y 2017 se recaudaron 28 mil 200 millones de pesos por la TUA; y hasta noviembre de este año, el monto por ese concepto sumaba 9 mil 100 millones.

Es importante destacar que desde 2014, año en que la dependencia autorizó utilizar dichos recursos para la construcción de lo que sería la nueva terminal aérea, el costo de la TUA para viajeros internacionales pasó de 19.40 dólares a 44.07 dólares en 2018, un incremento acumulado de 127 por ciento en el costo de ese impuesto.

Y podría subir más luego de que los tenedores de esos bonos han rechazado en dos ocasiones las ofertas de recompra hechas por el responsable de las finanzas públicas, Carlos Urzúa, con objeto de evitar que esos inversionistas demanden al gobierno mexicano por la cancelación de los contratos del NAIM.

Uno de los argumentos que usó la actual administración para cancelar el proyecto de Texcoco era su elevado costo. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) concluyó que es falso que habilitar el proyecto de Santa Lucía y reacondicionar el actual AICM y el Aeropuerto de Toluca sea la opción más económica para el país.

Estimó que la sola cancelación del NAIM conlleva un costo mínimo de 270 mil millones de pesos. Esa será la pérdida mínima porque a este cálculo se le tendrían que agregar los costos por los litigios nacionales e internacionales que el Estado deberá enfrentar por la cancelación injustificada de contratos, costos por el pago a las líneas de crédito que utiliza el proyecto y los costos por la reparación del terreno del actual proyecto.

Sin embargo, según Gerardo Ferrando, director del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), entidad paraestatal encargada de la construcción del NAIM, la dependencia únicamente cuenta con recursos por 115 mil millones, por lo que el Estado mexicano tendrá que proporcionar recursos públicos adicionales por 155 mil millones del Presupuesto de Egresos de la Federación, para enfrentar sus obligaciones.

Así la cosas.