Hannia Novell
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Los amores perros de AMLOve
Sáb 07 Abril 2018 01:00

No lo pudo haber definido mejor. Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente, llamó “La Chimoltrufia” a Andrés Manuel López Obrador pues “así como dice una cosa, dice otra”. Y sí: ese es su estilo. Ejemplos sobran. Aquí uno de ellos. 

En una de sus propuestas más polémicas, el abanderado de la coalición Juntos haremos historia habló de ofrecer amnistía a los líderes de los cárteles del narcotráfico con tal de terminar la violencia que se registra en el país.

Lo hizo durante una gira por Guerrero el 3 de diciembre pasado. Ahí expresó que explorará cada una de las posibilidades para garantizar la tranquilidad y la paz. 

“Si es necesario vamos a convocar a un diálogo para que se otorgue amnistía siempre y cuando se cuente con el apoyo de las víctimas; no descartamos el perdón. Se debe perdonar si está de por medio la paz y la tranquilidad del pueblo”, aseguró.

Un mes después, el 5 de enero, de visita en Morelos aseguró que su propuesta de amnistía a criminales fue mal entendida y ahora era utilizada para golpearlo.

Aunque insistió en que para construir la paz en el país deben utilizarse todos los recursos y opciones disponibles, incluida la amnistía, aclaró que ésta no incluye ni a violadores ni a secuestradores.

“Son muy perversos, distorsionan las cosas. Están hablando por teléfono a las casas, ahí les preguntan si están de acuerdo en que si ganamos se dejará en libertad a violadores o a secuestradores o a los asesinos. Eso no es cierto, nunca dije eso. Están distorsionando lo que yo dije, son muy perversos”, sostuvo.

Lo cierto es que a tres meses de distancia, ni él ni su equipo han logrado definir con precisión quiénes serían los beneficiarios de esa amnistía. Recientemente, en entrevista, su coordinadora de campaña, Tatiana Clouthier, intentó matizar que la amnistía sería sólo para las víctimas del crimen organizado, como los campesinos.

“Por el olvido de los gobiernos del PRI y del PAN los campesinos se ven orillados a trabajar con el crimen organizado para llevar sustento a sus familias, por lo que estos no tiene por qué ser castigados. Se ven obligados a tener que sembrar, recoger o actuar bajo las órdenes del crimen organizado que es el que al final de cuentas les ofrece una manera de tener pan y llevarlo a su casa”, acotó.

Sin embargo, su jefe le corrigió la plana al respaldar el diálogo, el obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa, monseñor Salvador Rangel Mendoza, tuvo un líder del narco que opera en la zona para pedirle clemencia y que no hubiera más asesinatos de candidatos en el actual proceso electoral.

“Qué bien que él se atrevió y se esté exhortando para que no haya violencia, que no le quiten la vida a nadie, ni a candidatos ni a los ciudadanos, que no haya sufrimiento para nuestro pueblo. Yo veo con buenos ojos que tanto pastores como sacerdotes y obispos de la Iglesia Católica busquen también la reconciliación, el diálogo para que se garantice la paz y la tranquilidad en México”, manifestó.

Reiteró que la estrategia inaugurada en el sexenio de Felipe Calderón para combatir al narco ha sido totalmente fallida y que él conseguirá la paz al atender las causas que generan la inseguridad y la violencia “con la reconciliación y con amor al prójimo”.

Y así, con “amor”, el tabasqueño es capaz de perdonar a los líderes del crimen organizado. De igual forma que es capaz de “perdonar los pecados” de aquellos que en el pasado eran, desde su punto de vista, parte de “la mafia del poder” y a los que hoy ofrece fuero con una candidatura plurinominal al Congreso, a cambio de votos. Ese amor suena a complicidad. Son los amores perros de AMLOve.