Hannia Novell
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Foto: Notimex

Los otros datos de la PF

Sáb 06 Julio 2019 01:10

El primero de mayo de 2015, Iván Morales Corrales recibió dos noticias. Su novia le anunció que iba a ser papá, pero el deber con la Patria era primero y el festejo tendría que postergarse porque sus superiores le notificaron que participaría en el Operativo Jalisco, para capturar a Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

El agente de la División de Inteligencia de la Policía Federal (PF), junto con once militares de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), subieron a un helicóptero para realizar recorridos de reconocimiento por municipios del Estado y al detectar un convoy de vehículos atípico, decidieron acercarse.

Los vehículos que integraban el convoy también los avistaron y, como reacción, dispararon un misil de origen soviético que impactó en la cola del helicóptero oficial y los obligó a un aterrizaje de emergencia. Al caer, la aeronave se incendió y los agresores se acercaron con sus automóviles para atacar a los agentes que sobrevivieron al impacto.  

Los otros tres helicópteros de la Fuerza Aérea Mexicana y de la Policía Federal -que también participaban en el Operativo Jalisco- repelieron la agresión y rescataron a tres de sus compañeros; los otros ocho murieron en el ataque.

Iván Morales fue uno de los sobrevivientes. Fue trasladado al Hospital Central Militar en la Ciudad de México. Llegó en condiciones críticas y fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas. Contra todos los pronósticos se recuperó cabalmente y salió del hospital cinco meses después.

La PF fue un elemento clave en la detención de capos de la droga, tan peligrosos y sanguinarios como Joaquín “El Chapo” Guzmán y Servando Gómez Martínez “La Tuta”. En esa guerra contra el narcotráfico, la Comisión Nacional de Seguridad reveló a través de una solicitud de transparencia que durante 2006 y 2017, cayeron 548 policías federales.

Los estándares de innovación y excelencia con los cuales trabajó desde un inicio la Policía Cibernética han sido reconocidos en diversos países latinoamericanos y europeos. Incluso, han permitido la detección y aseguramiento de material con pornografía infantil y la identificación de redes internacionales.

Ni qué decir de la labor de rescate y apoyo de los policías federales durante siniestros como el huracán Wilma en Cancún en 2005, el terremoto en Haití en 2010, el huracán Ingrid y la Tormenta Manuel en Guerrero en 2013.

Los insultos lanzados en campaña se convirtieron en humillaciones y agravios. Les quitaron seguros de vida, les cancelaron viáticos y hasta recortaron la gasolina de sus patrullas. Los 40 mil elementos siguen en la incertidumbre, ignoran si la 4T respetará sus estudios, grados, medallas, sueldos y antigüedad. 

Mientras México sufre la crisis de inseguridad y violencia más fuerte de su historia, el crimen organizado y la delincuencia común están incontrolables, la 4T asegura que hay mano negra en las protestas de los policías federales.

Es necesario resolver las inconformidades y atender las justas demandas laborales. Los exámenes de control de confianza son ineludibles, pero también el respeto a la trayectoria y dignidad de quienes, diariamente, arriesgan su vida y que seguramente no son un número menor.