Hannia Novell
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Priistas de cepa contra tecnócratas
Vie 04 Agosto 2017 22:52

Esta semana, el partido en el poder se jugará su permanencia en Los Pinos. El miércoles 9 y el jueves 10 de agosto, el PRI realizará las cinco Mesas Temáticas rumbo a su XXII Asamblea Nacional en la que definirán al candidato a la Presidencia de la República en 2018.

Visión de Futuro, Rendición de Cuentas y Ética, Declaración de Principios, Programa de Acción y Estatutos, son los temas de esas mesas de discusión. Sin embargo, son en dos donde se centrará la pugna por la sucesión: la de los Estatutos, que se desarrollará en Campeche, y la de Visión de Futuro, que tendrá lugar en Guadalajara.

En la primera se debatirán los requisitos que deberán cubrir los aspirantes a la nominación presidencial. En ella se definirá el futuro de los “candados” impuestos en la XVII Asamblea que encabezó el entonces presidente Ernesto Zedillo, el mismo de la “sana distancia” y el que, al actuar como Jefe de Estado y no del priísmo, no tuvo empacho en entregar el poder a Vicente Fox, por primera vez en más de 70 años.

El artículo 166 de los Estatutos establece que el candidato presidencial deberá tener al menos 10 años de militancia y haber ocupado un cargo de dirección dentro del partido, así como un cargo de elección popular.

Actualmente, alguno de los suspirantes/aspirantes no cumplen con alguno de esos requisitos, por ejemplo, José Antonio Meade o Aurelio Nuño. Grupos dentro del partido advierten que flexibilizar esos requerimientos sería tanto como hacer “un traje a la medida” para alguno de ellos. 

La posibilidad de que un “ciudadano simpatizante” y no un militante de cepa sea el “ungido” ha generado tal inquietud que la dirigencia encabezada por Enrique Ochoa Reza y Claudia Ruiz Massieu ha ponderado la opción de no hacer cambios.

El futuro del PRI se analizará en la mesa de Guadalajara. Estará presidida por Manlio Fabio Beltrones y a ella asistirán varios de los precandidatos: Miguel Ángel Osorio Chong, José Narro, Enrique de la Madrid e Ivonne Ortega.

En la última semana, Beltrones Rivera, quien renunció a la dirigencia del partido tras el descalabro electoral de 2015, se ha colocado nuevamente en los reflectores. El primer día del mes convocó a quienes fueron sus compañeros de bancada en la Cámara de Diputados.

Reunió a unos 150 integrantes de la LXII Legislatura y volvió a asumir el liderazgo que tuvo desde San Lázaro en la primera mitad del gobierno de Enrique Peña Nieto. “Somos la Legislatura que realizó las reformas (estructurales) más profundas de nuestro país en los últimos años”, presumió.

La reunión fue una excusa para mostrar el músculo: “Tenemos que recuperar nuestro propósito original y profundizar el camino”. “Es indispensable recobrar la calidad en la vida política”. “Aceptamos la pluralidad, pero en un contexto democrático donde lo que se discuta es cómo sacar a México adelante, no únicamente cómo desplazar uno para poner otro”.

Se antoja, pues, un choque de trenes entre los priistas de militancia y los “neopriistas” o tecnócratas. La discusión girará en torno a los precandidatos: 

Osorio Chong y Narro Robles que son impulsados por Beltrones, Ivonne Ortega o José Murat;

Aurelio Nuño que es respaldado por Enrique Ochoa, Carlos Salinas o Emilio Gamboa, y

José Antonio Meade quien es la carta fuerte de Luis Videgaray y todo el grupo ITAM.

Sin embargo, si algo saben bien los priistas es que su permanencia en el poder depende de la unidad. De ahí que el debate de los próximos días tendrá ese objetivo fundamental: atajar al presidente Peña Nieto para evitar el “dedazo” y permitir que las bases sean parte de la decisión. La disyuntiva es renovarse o morir.