Hannia Novell
13_ine_consejo_generico_280520ct.jpg
Foto: Cuartoscuro.com

Tormenta contra el INE

Mié 22 Julio 2020 05:00

Al iniciar el proceso de designación de quienes integrarán el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), es previsible el recrudecimiento de las amenazas contra la vida democrática de México.

La hostilidad del presidente Andrés Manuel López Obrador es de larga data. La cerrada elección presidencial de 2006, que le dio el triunfo a Felipe Calderón con apenas el 0.56 por ciento de los votos fue una afrenta imperdonable para el político tabasqueño, quien culpó al árbitro electoral de su derrota en las urnas.

El desencanto se transformó en odio y a partir de entonces, el INE fue objeto de una larga cadena de críticas. Los episodios aislados se convirtieron en una clara campaña de desprestigio y debilitamiento institucional.

Deliberadamente, López Obrador y sus simpatizantes se han encargado de eliminar el carácter autónomo del Instituto Electoral, desde diferentes frentes. Primero fue el señalamiento de la burocracia dorada y, una vez en la silla presidencial, puso en marcha una serie de recortes presupuestales amparado en el viejo recurso de la austeridad republicana.

Sólo el recorte presupuestal de 2020 tuvo un impacto considerable en el año previo a la elección intermedia de 2021, cuando se renovará la Cámara de Diputados federal, se disputarán 15 gubernaturas, 30 congresos locales, además de mil 926 ayuntamientos y juntas municipales.

La mayoría de Morena en la Cámara de Diputados aprobó el presupuesto más bajo en la historia del INE y le recortó un total de mil 071 millones de pesos, por lo que se retrasó la designación de 32 consejos locales y se hicieron ajustes significativos en el gasto destinado a la aplicación móvil para captar apoyos de candidatos independientes, la realización de consultas ciudadanas y la organización del voto de mexicanos en el extranjero, sin contar los números rojos con los que operan diferentes partidas del INE.

La mayoría de Morena en San Lázaro también permitió la designación de Jesús George Zamora como contralor del INE, quien se ha dedicado a filtrar a la prensa auditorías a medias, para poner en tela de juicio la integridad de los consejeros electorales y hasta firmó un convenio de colaboración con la Secretaría de la Función Pública (SFP), pese a que dicha dependencia no tiene atribuciones para fiscalizar a organismos constitucionales autónomos.

El asedio al INE también ha incluido intentonas golpistas. En un gobierno al que no le importan las consecuencias sociales ni políticas de sus actos y omisiones, no está descartada la reforma con la que reducirían la duración de la presidencia de Lorenzo Córdova y la designación de un nuevo Titular del Consejo General afín a los intereses y caprichos de AMLO, o la sustitución de los Organismos Públicos Locales Electorales de los estados (OPLES), por consejos locales nombrados por la mayoría de Morena en la Cámara de Diputados.

Hace días, cuando el Comité Técnico de Evaluación definió las cuatro quintetas de aspirantes a integrar el INE y quedó fuera Diana Talavera, John Ackerman empezó con la retahíla de descalificaciones de un proceso de designación que recién inicia: fobias ideológicas, conflictos de interés, trayectorias cuestionables y señalamientos de cómplices de fraudes electorales.

El miércoles 22 de julio, el Pleno de la Cámara de Diputados deberá definir los nombres de las tres personas que integrarán el Consejo General del Instituto Nacional Electoral.

La buena noticia es que está garantizada la presencia de otras dos mujeres, la mala es que se avecina una nueva tormenta contra el INE, auspiciada por el lopezobradorismo, y en víspera del proceso electoral más importante en la historia reciente del país pues representa, en los hechos, un referéndum de la 4T.