Del multipartidismo al bilateralismo: consecuencias de elección 2018

Juan Pablo de Leo

amlo_anaya_bb010518.jpg

Cuartoscuro

Juan Pablo de Leo

Mié 02 Mayo 2018 01:00

Gran parte de la crítica al sistema político mexicano, a sus vicios e ineficacia, tiene que ver con la partidocracia y a la manera en la que los partidos políticos se han encarecido a la vez que la clase política en todos sus niveles ha quedado a deber: desde la presidencia hasta los estados, el legislativos y los gobiernos locales. Las consecuencias del hartazgo ciudadano que está conduciendo el voto de esta elección tendrá también un efecto en el sistema de partidos políticos de nuestro país. 

La tendencia en el mundo es la desaparición de las posiciones político-ideológicas que durante años han regido a los gobiernos y sociedades. A la vez que se borran las izquierdas, las derechas, el comunismo, socialismo o capitalismo, el debate de abierto contra cerrado ha dominado el espectro de las posiciones polarizadas que marcan las inclinaciones internacionales: abrirse o cerrarse a Europa, romper o promover tratados comerciales multilaterales o construir muros o puentes son algunas de las discusiones que han dominado los debates políticos. 

El caso en México no es diferente y la polarización de las contrastantes posiciones políticas se ven personificadas en Andrés Manuel López Obrador. Desde que López Obrador se postuló a la presidencia por primera vez en el 2006, el sistema político mexicano se fue dividiendo en dos bloques que apoyaban su movimiento y los que lo han reprobado desde un principio. 

Abrirse o cerrarse al mundo con un aeropuerto, perdonar o no con una amnistía a la delincuencia en México. Ese y otros debates representan las posiciones sobre las que nuestro país ha discutido la agenda nacional desde hace seis años. Así como el sistema bipartidista de Estados Unidos con Republicanos y Demócratas, el presidente Enrique Peña Nieto logró reunir un bloque legislativo suficientemente poderoso para sacar adelante las reformas del Pacto por México. Con un claro bloque a favor y otro en contra, Peña Nieto logró avanzar una agenda federal a nivel legislativo que con férrea y clara oposición logró las Reformas Energética, Educativa y Fiscal entre otras. 

PRI, PAN y PRD, los tres grandes e históricos partidos políticos de México, han trabajado juntos y en bloque a nivel legislativo desde hace años empujando una visión de apertura contra el nacionalismo y contención que representan proyectos como el de Morena. A la vez que comparten agenda, los mismos partidos han ido perdiendo tamaño estatal, legislativo y territorial así como poder en votos. Desde el 2012, los mismos tres partidos políticos son más pequeños hoy de lo que eran hace 6 años en todo sentido, a la vez que Morena se ha ido fortaleciendo. 

Si las encuestas en verdad reflejan la enorme ventaja de Morena y los rumores sobre la posible alianza entre el Frente y Los Pinos es cierta, cualquiera que sea el resultado, estaríamos ante la confirmación de la transformación del sistema político mexicano del multipartidismo al bipartidismo. Con Andrés Manuel como presidente u oposición, la fuerza del crecimiento de Morena obligará a la recomposición oficial de los partidos en dos grandes bloques como ocurre Estados Unidos, Inglaterra, Canadá e India entre otros. Las bondades del bipartidismo en ese sentido cada vez son menos a medida que la conversación en la sociedad se ha ido polarizando. Los acuerdos cada vez son más difíciles de alcanzar y el compromiso es opacado por el desacuerdo. 

Con la posibilidad de que partidos como el PRD se hagan tan chiquitos que están a punto de desaparecer, la figura del PRIAN sumada a la orfandad de otros obligará a ver más allá del negocio que representa la política para los partidos pequeños y obligará a que el escenario polarizado en el país se vea reflejado a nivel legislativo con los partidos políticos. 

La debilidad de los factores electorales que han dado muestra sintomática de lo ocurre en nuestro país durante esta elección, es en gran parte una contribución en el peor de los sentidos de la mala actuación de la clase legislativa que ha estado entregada a los acuerdos cupulares partidistas quedó reflejan las necesidades de la agenda ciudadana. La composición del nuevo congreso con los liderazgos de los partidos en plena recomposición en un contexto de bipartidismo, de facto o no, es parte también de lo que está en juego del sistema político mexicano en esta elección de julio. 

App Político MX

DESCARGA
NUESTRA APP

Degradado

y recibe lo mejor de Político.mx

Forma central Degradado
Político MX podcast

PODCAST

degradado Forma 45 grados

Escúchanos en estas plataformas:

degradado