Juan Pablo de Leo
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Google, Twitter y Facebook: ¿aliados o enemigos?
Mar 06 Marzo 2018 14:35

La elección estadounidense del 2016 terminó con las compañías tecnológicas más importantes del mundo - Google, Facebook y Twitter -, sentadas en el banquillo del Congreso estadounidense tras la intervención del gobierno ruso a través de sus diferentes plataformas. Con toda la inteligencia digital a su disposición, el gobierno norteamericano pudo detectar con antelación las actividades en las redes que pretendían sembrar discordia y confusión entre el electorado de Estados Unidos, pero nada pudo hacer al respecto, aun con las advertencias del entonces presidente Barack Obama tanto a Mark Zuckerberg de Facebook, como al presidente de Rusia, Vladimir Putin

Ahora, en la elección mexicana de este 2018, los mismos actores se han involucrado de diferentes maneras en la elección presidencial: algunos, como Facebook, han tenido acercamientos importantes con el INE, al grado de firmar acuerdos para combatir las “fake news” o noticias falsas: la herramienta digital principal para causar confusión y ruido en la información que recorre la red. Un acuerdo que algunos califican como opaco, pues no sientan las bases para verdaderamente combatir las noticias falsas y, en cambio, si cede un espacio físico y acceso a la información del INE para la red social en las oficinas del Instituto. 

El problema con las redes sociales es que se han convertido en herramientas y armas sin control para que los partidos políticos y gobiernos operen sin restricciones las guerras sucias que declaran contra sus contrincantes. Mientras que, por una parte, a través de alianzas, las redes pueden servir como plataformas de información y educación para los electores como ha sucedido sobre todo con Google, por otra fungen de manera contraria a los servicios e intereses de los electores. 

Para sistemas electorales y de inteligencia como los estadounidenses fue muy complejo, casi imposible, mantener una distancia entre la elección y las redes. En un principio, durante su nacimiento, personajes como Obama, aprendieron a capitalizar el movimiento político y económico de donaciones. Hoy, son pocos los políticos que entienden el mensaje y saben sacar provecho electoral; más bien se han convertido en víctimas de su propia comunicación que no han entendido cómo traducir lo tradicional a lo digital. Mientras tanto, la guerra sucia a través de plataformas como Twitter y Facebook se intensifica. 

México vivirá su prueba de fuego pronto y sabremos de qué manera influyeron, o no, las redes y plataformas en la elección. Las alianzas y herramientas que Facebook, Google y Twitter puedan ofrecer en una democracia adolescente que entra en su periodo de mayor reto, serán desafíos que se suman a una ya de por sí compleja elección con múltiples factores.