Juan Pablo de Leo
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Cuartoscuro Una oposición débil y dividida
Jue 14 Junio 2018 01:00

Es un hecho entre la clase política el próximo resultado de la elección presidencial. Si bien todo puede ocurrir, las últimas encuestas levantadas a principios de junio muestran una ventaja de por lo menos 10 puntos para Andrés Manuel Lopez Obrador. Más allá de gobiernos y legislativos ganados, la gran pregunta se centra en las herramientas con las cuales Lopez Obrador podrá intentar avanzar su agenda de gobierno y plataforma de propuestas

Sí es que las encuestas están correctas y el triunfo de Andrés Manuel se cumple, el morenista tendrá enfrente un panorama favorable en cuanto al poder territorial que Morena pueda adueñarse. Con cinco gubernaturas posibles, entre ellas la Ciudad de México, alcaldías, congresos locales y otros poderes, López Obrador habrá sentado por fin las bases de un movimiento que hoy es partido político y obtiene por fin su gran triunfo y consolidación éste 2018. 

El avance que López Obrador ha logrado de su partido es equivalente al desdibujamiento que los partidos políticos principales han tenido en los últimos años. El crecimiento y consolidación de Morena se ha dado a expensas de rompimientos y achicamientos de los partidos tradicionales. Cuando Andrés Manuel tome el poder, el PAN vendrá saliendo de la elección interna más costosa de su historia, un PRI sin rumbo tras la debacle del 2015 y la estrepitosa derrota de este 2018, un PRD luchando por sobrevivir y un Morena fortalecido y revitalizado con nuevos cuadros de otros partidos. 

Al interior del PAN ya se comienza a vislumbrar la lucha que sigue después de la elección. El liderazgo del partido en juego para los diferentes grupos si es que Anaya no logra la presidencia con el partido a la deriva será el foco de muchos. Ya los diferentes reportes de la lucha por el partido comienzan a llenar las páginas de los periódicos con fuego amigo panista que saliva con la idea de hacerse del partido tras la fractura que provocó la candidatura de Anaya que de no ganar, estaría casi al final de su carrera política. Personajes como Rafael Moreno Valle con estructura partidista, recursos y vida política, podrían luchar por el liderazgo blanquiazul. 

En el PRI el presidente Peña Nieto ha dicho en entrevista con Político.mx que su carrera política termina el primero de diciembre. El partido habrá de entrar en una operación cicatriz que le permite reunificar al partido y avanzar una agenda legislativa de forma seria. La búsqueda de alianzas partidistas con PAN, Morena y PRD serán fundamentalmente estratégicos para la supervivencia y crecimiento del partido luego de la costosa presidencia de Peña Nieto a nivel electoral. 

El PRD comenzará enfrentando la presidencia de Morena como oposición al borde de la desaparición. La pragmática y costosa alianza con el PAN desde el 2015 desaparece la territorialidad que hoy amenaza al futuro del partido. Entre los Chuchos odiados y otras tribus como ADN aliados al PRI, la supervivencia de este grupo político presenta una gran duda. Lo que es cierto es la debilidad en la que en la actualidad se encuentra el partido de izquierda mexicana. 

La posible presidencia de López Obrador no solo llegaría con una probable mayoría legislativa, sino con una oposición debilitada ante el estado en el que los partidos políticos han quedado tras la elección presidencial. El recuento de los daños al interior de los mismos plantea la necesidad de rehacerse con nuevos liderazgos y plataformas que hagan frente a una presidencia que representa muchas dudas y grandes retos que requieren de una oposición firme, responsable y competitiva.