Manuel López San Martín
L12 reabre aún con pendientes

L12 reabre aún con pendientes

Lun 30 Noviembre 2015 13:39

L12 reabre aún con pendientes

Manuel López San Martín, 1 de diciembre de 2015

20 meses después de que Joel Ortega, entonces director del STC Metro, anunciara el cierre parcial de la Línea 12, la obra que fuera motivo de orgullo para Marcelo Ebrard, fue reabierta, pero el caso está lejos de terminar. Faltan las sanciones, los deslindes de responsabilidades y las disculpas públicas, porque la afectación que sufrieron 430 mil personas en su vida cotidiana, no es menor.

Salvo el castigo a Enrique Horcasitas, exdirector del Proyecto Metro durante la pasada administración, los responsables andan campantes y duermen tranquilos.

¿En serio no tiene responsabilidad el entonces director del Metro, Francisco Bojórquez, quien dio su visto bueno para la apertura? ¿Tampoco el entonces Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, a pesar de constar en documentación oficial que fue advertido de los riesgos que implicaban abrirla? ¿No es culpable el exdirector del STC Joel Ortega por aflojar en el mantenimiento durante año y medio, como se apunta en el informe de Systra, el de la Comisión Investigadora de la ALDF y el análisis elaborado por el Colegio de Ingenieros Civiles y la Asociación Mexicana de Ingeniería de Transporte?

Los informes, todos, coinciden en que la obra fue un desastre desde su construcción, pero también dan cuenta de que la administración de Ortega al frente del STC Metro falló en el trabajo de mantenimiento y ese coctel derivó en el cierre parcial. Ebrard dijo, dos días después del cierre que estaba “orgulloso de la Línea 12”, que nunca supo de las fallas, que jamás se enteró que la obra la entregaría con 3 mil 105 defectos. Ortega, en octubre de 2013 ante diputados, puso la fallida obra como ejemplo a seguir. Una Línea con “alta fiabilidad es la Línea 12”, dijo el entonces director del Metro.

Pero no solo se trata solo del desaseo, sino que en medio de todo hay una danza de millones aún sin justificar. Y aunque los implicados se laven las manos y ninguno asuma su culpa, es claro que el desastre en la Línea 12 no se originó de la noche a la mañana y que hay funcionarios y exfuncionarios implicados. La pregunta de los 64 mil es si quedarán impunes o si con la reapertura vendrá también el castigo.