Mario Campos
Mancera Corral Acosta
Morena, el PRI... y el nacimiento del Frente
Dom 06 Agosto 2017 21:33

Faltan menos de 11 meses para la elección presidencial y hay una gran pregunta en el escenario político. ¿En la boleta que veremos el 1 de junio tendremos a AMLO bajo la firma Morena-PT, al PRI (y sus satélites) y al candidato o candidata de un frente opositor? ¿o estaremos ante una oferta más polarizada con candidatos distintos de PAN, PRD, Movimiento Ciudadano y dos o tres aspirantes independientes?

La respuesta es relevante pues de origen puede configurar los términos de la elección. Si le preguntamos al PRI, sin duda nos dirá que prefiere el segundo escenario. Inspirado por la reciente elección del Estado de México sin duda le gusta la idea de que el Juan Zepeda del momento - sea quien sea - pueda quitar votos antisistema a un López Obrador, que tendría además que hacer frente al PAN y a los aspirantes independientes, ninguno de los cuales le arrebatará votos a la base electoral del PRI sino al candidato de Morena.

En contraste, en sus peores pesadillas está una boleta en la que AMLO aparece como el favorito y en segundo lugar hay un candidato o candidata de una alianza PAN-PRD con una candidatura externa ciudadana que puede colocarlos a un escenario como el 2006 en el que quedaron rezagados a un tercer lugar.

¿Es posible que esto ocurra? Si nos vamos a lo que pasó este fin de semana en Chihuahua, sí. Porque lo que parecía una ocurrencia hace apenas unas semanas ya va tomando forma. Al menos como posibilidad. No es poca cosa ver en el mismo evento a las dirigencias del PAN y del PRD, en compañía de personajes como Javier Corral, Cuauhtémoc Cárdenas o Emilio Álvarez Icaza, discutiendo la necesidad de presentar un proyecto antes que una candidatura y con un llamado de todos a poner los egos de lado.

El asunto no se ve nada sencillo. Primero, porque desde el PRI-gobierno harán todo lo que puedan por reventarlo; segundo, porque dentro de los propios partidos hay tensiones internas que no quieren ceder; y tercero, porque un frente así tiene el reto de ganar credibilidad en muy poco tiempo.

Sin embargo todo eso es posible si logran cumplir ciertas condiciones. De entrada asumir que ni Ricardo Anaya, ni Margarita Zavala, ni Rafael Moreno Valle pueden ser postulados por el PAN, del mismo modo que Miguel Ángel Mancera, Graco Ramírez o Silvano Aureoles no pueden ser candidatos por el PRD. Si las figuras de un partido van a buscar el voto de los militantes del otro es evidente que el o la aspirante tiene que ser alguien capaz de construir puentes y por tanto debe ser alguien con distancia de los dos, pero aceptable para las bases de ambos.

En segundo lugar tienen que ser claros en los objetivos del frente. No por las inconsistencias ideológicas pues de lo mismo sufren partidos como el PRI o Morena que a veces son liberales y otras conservadores, sino por una noción elemental de comunicación: ¿Para qué quieren llegar al poder? ¿cuál será su agenda de gobierno?, ¿cómo desmantelarán el sistema de corrupción y privilegios que hoy contamina a toda la clase política? Y finalmente, ¿qué garantías darán para que esos candidatos o candidatas externas que se sumen a ese frente tengan libertad para ejercer sus cargos al margen de los intereses de los partidos que los postulan?

Si logran resolver estos tres temas en los próximos cinco meses, en enero podríamos estar ante un panorama político muy interesante, a tiempo para colocar este proyecto en la mente de los electores. ¿Podrán los actuales aspirantes del PAN y del PRD sacrificar sus intereses de corto plazo para mejorar su situación a mediano plazo o serán las disputas internas las que le hagan la vida más fácil al PRI y a sus deseos de seguir en el poder?

En muy poco tiempo sabremos todas las respuestas. 

@MarioCampos