Mario Campos
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Vacuna frente a las fake news
Dom 07 Enero 2018 21:44

La elección en México - han dicho algunas voces desde hace semanas - está en riesgo pues personas que operan en Rusia están tratando de meter mano. Esta versión tuvo un impulso este fin de año cuando un asesor de seguridad de Donald Trump dijo que su gobierno tiene indicios de una posible intervención rusa.

Hasta ahora las autoridades electorales mexicanas parece que no pierden el sueño por esta información, y según han dicho, parecen más preocupados por las redes sociales y las campañas de desinformación que por un eventual hackeo. Y hacen bien.

Porque si bien es cierto que hay que proteger los sistemas de cualquier posible intervención - nacional o extranjera - lo que es un hecho es que desde hace tiempo se produjo un asalto a las redes sociales. Un asalto que tiene varios componentes: ejércitos de cuentas (reales o bots) que buscan visibilizar temas, generar ambientes, crear tendencias, realizar acoso selectivo, etc.; fábricas de contenido que producen información falsa para dañar a un adversario; y flujos de dinero destinados a pagar pautas que coloquen sus notas en las conversaciones de la gente.

El tema es serio y lo vemos de forma cotidiana desde las manipulaciones en las "encuestas" tuiteras (que solo muestran la capacidad de operación de los equipos y no simpatías reales), hasta los materiales modificados para atacar a uno u otro aspirante presidencial.

¿Qué puede hacer el INE ante esto? Honestamente muy poco. No al menos desde la perspectiva de la oferta. Porque como sabe cualquiera que entiende lo mínimo de internet, es imposible censurar todo el contenido que no se apegue a la realidad. Ni desde el punto de vista técnico, ni desde lo político, es posible que exista una autoridad - o una empresa - que decida qué se puede publicar y compartir y qué no. Y eso es usado por quienes buscan desinformar y manipular a los electores, en buena medida, con la distribución de las llamadas noticias falsas o "fake news".

¿Eso significa que no hay nada que hacer? De ningún modo, simplemente implica que si bien no se puede contener la oferta sí se puede mejorar la calidad de la demanda con una ciudadanía más crítica capaz de seleccionar qué ve, qué cree y qué comparte.

Por supuesto eso tampoco es sencillo. De entrada porque nosotros mismos como usuarios solemos seguir solo fuentes que confirman lo que ya creemos; porque contra las recomendaciones tendemos a mirar solo a quienes piensan como nosotros y a no tratar de entender a quienes ven las cosas de forma distinta; y porque la celeridad de las redes tiende a privilegiar el impulso más que la reflexión antes de enviar a nuestros contactos - en Twitter, Facebook o Whatsapp - un contenido que nos parece relevante o divertido.

No obstante esa es una batalla que vale la pena dar. Porque un entorno informativo como el que vivimos requiere más de nosotros. Porque aunque nos guste o no, tenemos que asumir que somos responsables de lo que enviamos a nuestros contactos para no ser cómplices de esas campañas; y porque en las redes se puede ser muchas cosas pero no se debería ser ingenuo.

Las campañas para polarizar, desinformar, dividir, manipular ya están en entre nosotros y se van a poner peor. Y más vale que que además de exigir responsabilidad a políticos y autoridades, hagamos lo que nos toca como consumidores y ciudadanos, que no es poca cosa lo que podemos y debemos hacer.

@MarioCampos