Maru de Aragón
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Foto: Político.mx

Adiós a la Constitución del dictador

Vie 22 Noviembre 2019 23:00

Después de poco más de un mes de violentas manifestaciones que dejaron un saldo de por lo menos 23 muertos y cerca de 11 mil lesionados, los chilenos se disponen a dar un paso histórico. Los legisladores y los líderes de todas las facciones políticas del país acordaron establecer las normas para redactar una nueva Constitución. ”Será la primera vez en la historia de esta nación, señala el New York Times, (NYT) que se dará voz y voto a todos los ciudadanos en la redacción de su futuro soberano”. 

De ser ratificada por el pueblo, la nueva Carta Magna reemplazará a la de 1980, impuesta por la dictadura militar del General Augusto Pinochet. Para el diario estadunidense, el hecho de que se esté dando este paso es una demostración del singular momento que vive esta nación sudamericana, que en tan solo un mes pasó de ser un país considerado como un ejemplo de estabilidad y éxito económico a uno que está al borde del colapso.

Las protestas de las últimas semanas estallaron en rechazo a un aumento a las tarifas del metro; sin embargo, rápidamente se convirtieron en una protesta generalizada contra la desigualdad económica y la exclusión política. De acuerdo con el diario británico The Guardian, gran parte de la ira de los manifestantes se centró en la Constitución de 1980, vista por muchos como la encarnación del modelo neoliberal de Pinochet que da prioridad la economía de mercado pero no garantiza servicios como la salud, la educación y las pensiones.

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Paradójicamente, fue Pinochet quien inició los cambios sociales y económicos que condujeron al país a la prosperidad con 12 años consecutivos de crecimiento sin precedentes, baja inflación y muy poco desempleo.

En 1990 Pinochet entregó el poder político a un gobierno elegido democráticamente encabezado por Patricio Aylwin. No obstante, su huella persistiría en el tiempo gracias a la Constitución que él mismo redactó y que contenía una advertencia implícita: terminaría el régimen militar pero de ninguna manera volverían las políticas socialistas de Salvador Allende, el presidente izquierdista a quien derrocó. 

Jaime Guzmán, ideólogo de la Constitución de 1980 - asesinado en 1991 por un comando de extrema izquierda- declaró en una ocasión: “el texto ha sido redactado de tal forma que si llegasen a gobernar nuestros adversarios, se verían obligados a seguir una acción no tan distinta a la que nosotros anhelamos”.

Y así fue. Los gobiernos posteriores, dice el NYT, mantuvieron ese sistema económico impuesto por la dictadura. “La desigualdad, señala este diario, sigue enquistada profundamente. La clase media pierde terreno rápidamente debido al alza en los precios, los bajos salarios y un sistema de pensiones que ocasionará que muchos ancianos vivan en la pobreza.

Según el Banco Mundial, Chile ocupa el séptimo lugar en la lista de los 10 países más desiguales del mundo. De acuerdo con este estudio, hay más desigualdad en Chile que en México. Sin embargo, hay que considerar que la población de

Chile es de 19 millones de habitantes contra poco más de 125 millones en México. ¿Cuáles son los puntos más polémicos de la Constitución que los chilenos quieren cambiar? Además de eliminar puntos antidemocráticos y modificar el sistema electoral, los manifestantes exigen que se incluya la inviolabilidad de los derechos humanos, se establezca el derecho a la salud y educación así como la igualdad salarial para hombres y mujeres. Estos temas ya habían sido presentados como proyectos de ley por el gobierno de la ex presidenta Michelle Bachelet. Sin embargo, al asumir su segundo mandato en el 2018, Piñera determinó que no permitiría que se revisaran dichas iniciativas.

Para la experta constitucionalista Claudia Heiss, de la Universidad de Chile, el hecho de que el gobierno aceptara redactar una nueva Constitución es una cuestión de supervivencia. “El problema con la Constitución actual, dice, es que no tiene legitimidad democrática porque fue hecha por un dictador.

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Heiss explica que “lo que en otras constituciones son derechos económicos y sociales, en esta Constitución aparecen como “libertades”. Un ejemplo es que establece la libertad de enseñanza y no el derecho a la educación.

”La Constitución, y el ordenamiento político, social y económico que impone, han impedido avanzar hacia un sistema de mayor protección social, responder a las demandas sociales que quedaron en evidencia con las manifestaciones de las últimas semanas”. La doctora en Ciencias Políticas subraya que el movimiento ciudadano en Chile no nació ahora y recuerda que en los últimos años ha habido varios movimientos estudiantiles, de minorías sexuales, de reivindicación indígena, de feministas, movimientos sociales que han ejercido presión por vías no institucionales porque éstas han sido incapaces de producir cambios reales.

Esto quiere decir que la gente fue a votar durante 25, 30 años, y vio que las cosas por las que votó no generaron cambios reales en el modelo socioeconómico”.

El NYT coincide y advierte que la tarea no será fácil y no deberá ser vista como una panacea que resolverá todos los problemas de la noche a la mañana. Pero subraya que el hecho de que funcionarios electos que alguna vez apoyaron a Pinochet hayan estado de acuerdo en dar este paso es un asombroso reconocimiento político de demandas estructurales que durante mucho tiempo quedaron sin respuesta”. 

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