Maru de Aragón
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El Poder Judicial de EU ¿ha perdido independencia con Trump?

Vie 11 Octubre 2019 21:46

La Suprema Corte (SC) de Estados Unidos (EU) ha iniciado  su período de sesiones 2019-2020, uno de los más explosivos de los últimos tiempos, no solo por los temas que abordará  sino porque coincide con el posible juicio político del presidente Donald Trump y con la campaña electoral. Sin embargo, una de las cuestiones que más preocupa a muchos analistas es  si  el órgano máximo del poder judicial,  ha ido perdiendo independencia en la presidencia de Donald Trump.

En EU, los jueces de la SC son elegidos por el presidente y deben ser ratificados por el Senado, actualmente bajo el control de los Republicanos. Hasta ahora, Trump ha nombrado a dos de los 9 jueces que integran el máximo tribunal del país. Y podría nombrar  a dos más.

Poco después de llegar a la Casa Blanca, Trump nombró al juez Neil Gorsuch, en sustitución de  Antonin Scalia, fallecido en febrero del 2016. Posteriormente, en junio del año pasado, luego de que el juez Anthony Kennedy (81 años) anunciara su jubilación, Trump designó  a Brett Kavannaugh.  Con estos dos nombramientos en tan solo año y medio, Trump ya ha afianzado el control de los conservadores durante  los próximos años. Actualmente hay  5 jueces conservadores y 4 liberales.  Pero si Trump ganara la reelección el año próximo, estaría en condiciones de designar  a los relevos  de los progresistas Stephen Breyer, de 79 años, y Ruth Bader Ginsburg, de 85 con lo que la Suprema Corte tendría una sólida mayoría conservadora de 7 vs 2, lo que se traduciría en un giro a la derecha.

La Suprema Corte es clave para Trump tras la serie de derrotas que ha sufrido en tribunales inferiores  cuyos jueces han bloqueado algunas de sus iniciativas sobre inmigración, medio ambiente y atención médica, dice el Washington Post (WP).  De acuerdo con este diario, Trump ve a la Suprema Corte como un aliado, como una salvaguarda ante estos tribunales  y ante sus opositores en el Congreso y no como un poder independiente. Expertos en la Constitución estadunidense advierten que los abogados de su gobierno  han omitido deliberadamente  procesos legales para que sea el máximo tribunal, con mayoría conservadora,  el que revise rápidamente fallos que le son adversos. Críticos liberales del presidente señalan que su retórica siembra dudas sobre la independencia del poder judicial

Trump ve a la Suprema Corte como su “tabla de salvación”, dice Elizabeth Wydra, presidenta del Constitutional Accountability Center, de corte liberal. El WP indica que Trump considera a algunos jueces - los nombrados por él y ratificados por los Republicanos - como sus amigos y aliados y a los designados  por los Demócratas como sus enemigos. Ex asesores de la Casa Blanca sostienen que Trump se refiere a los jueces como Demócratas y Republicanos 

En febrero pasado, tras declarar la emergencia nacional por la crisis migratoria en la frontera con México, declaró: “Nos demandarán y posiblemente el fallo sea negativo  pero  terminaremos en la Suprema Corte donde, con suerte, tendremos un trato justo y ganaremos”. Es tal su confianza  que ha comentado  con su círculo más cercano  que llevará la batalla sobre sus declaraciones de impuestos – que se niega a entregar- a la Corte Suprema donde ganará. De la misma manera, planea llevar al máximo tribunal parte de la investigación que realizan los Demócratas del Congreso la cual podría  conducir a un juicio de destitución.

“La retórica utilizada por Trump – criticar a los jueces, considerar  abiertamente a algunos de ellos  como aliados, referirse a ellos como Demócratas y Republicanos, lanzar ataques con tintes racistas, como ocurrió  con el juez Gonzalo Curiel, de ascendencia mexicana,  es insólito y poco convencional” dice Keith Whittington, profesor de la Universidad de Princeton. Sus ataques han disparado las alarmas entre los expertos en leyes a quienes preocupa el menosprecio de Trump por el poder judicial.

En  este nuevo período de sesiones, los reflectores estarán  colocados sobre tres jueces en particular: John G. Roberts Jr., presidente de la Suprema Corte, en el centro ideológico del máximo tribunal y quien ha  rechazado las críticas de quienes dicen que la función de la Corte se ha deformado con el partidismo. Roberts ha advertido que la política no tiene cabida en la Corte. En segundo lugar,  la juez Ruth Bader Ginsburg, de 85 años, líder del ala liberal, quien anunció el verano pasado que padece cáncer y en tercer lugar,  el juez Brett M. Kavanaugh -muy cercano a Trump-  quien se sumó a la corte en octubre pasado después de una tormentosa audiencia de confirmación. Fue  ratificado a pesar de haber sido acusado de abuso sexual.  Hasta ahora ha adoptado una postura moderada.

Con este escenario de fondo, la Suprema Corte ha iniciado el debate sobre el aborto, la inmigración, los “Dreamers”, el control de armas y los derechos de los homosexuales y transgénero, temas que dividen profundamente a la sociedad estadunidense y que políticamente son muy delicados. 

Un estudio realizado por el Centro de Investigaciones Pew señala que ante la pérdida de la confianza en el gobierno federal, una mayoría de estadunidenses (62%) tiene una opinión favorable de la Suprema Corte. Sin embargo, tanto los  Demócratas como los  Republicanos  están cada vez más divididos en su evaluación de este órgano. 75% de los Republicanos tienen una opinión favorable en comparación con el 49% de los Demócratas. La brecha de  26 puntos porcentuales de diferencia es  la más grande en las últimas dos décadas.

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