Maru de Aragón
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Foto: Político.mx

Pan o Sangre

Vie 12 Junio 2020 22:29

“Los grandes desastres tienen una reacción en cadena. Como un poderoso tsunami, desencadenan una oleada tras otra. En el caso de la pandemia de COVID-19, la primera ola fue la crisis mundial de salud que todavía no ha sido controlada. Luego llegó la ola del cierre de la economía global, lo que dio como resultado el despido de millones de trabajadores en todo el planeta. Pero ahora, según el investigador estadunidense Michael Klare, se está produciendo una tercera ola, posiblemente más catastrófica por sus consecuencias: el hambre. Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cerca de 270 millones de personas sufrirán inseguridad alimentaria severa como resultado de la COVID-19. Ningún país estará a salvo, ni siquiera Estados Unidos, la nación más rica del mundo. En este caso en particular preocupa que, al coincidir con la lucha electoral, ocasione un desastre sin precedentes. De acuerdo con datos del Departamento del Trabajo de ese país, cerca de 40 millones de personas han perdido su empleo durante esta pandemia. Los bancos de alimentos y, sobre todo, el programa de cupones canjeables por alimentos están atravesando por un momento nunca antes visto debido al nivel inédito de gente que solicita alimentos.

Un artículo publicado por el sitio web estadunidense Político.com señala que aunque el gobierno federal tiene la solución en sus manos no ha respondido debido a que esta ayuda se ha convertido en un tema de la campaña electoral. Los Republicanos en el Congreso se resisten a aumentar los beneficios sociales debido a que temen que los Demócratas pretendan establecerlos de manera permanente con lo que se crearía, según dicen, una cultura de dependencia y no-trabajo. Y, sobre todo, los conservadores no están dispuestos a darles armas que podrían beneficiarlos de cara a los comicios de noviembre. Con la pandemia del coronavirus, más de 54 millones de estadunidenses podrían padecer hambre, incluyendo a 18 millones de niños; 17 millones más que en el 2018.

Desde que comenzó la pandemia, señala la Brookings Institution, la inseguridad alimentaria se ha incrementado en EU, sobre todo en los hogares donde hay niños. Una encuesta realizada en abril encontró que el 17% de las madres de familia reportó que sus hijos menores de 12 años no estaban comiendo lo suficiente debido a que no había dinero para comprar más alimentos. Tras el cierre de grandes sectores de la economía, incluso escuelas que dan de comer a 30 millones de niños al día, las organizaciones que encabezan la lucha contra el hambre se acercaron al Congreso para pedir ayuda urgente. “La crisis alimentaria que estamos viviendo actualmente jamás se había visto en la historia del sistema de organizaciones caritativas encargadas de distribuir alimentos. Tenemos filas de hasta 8 kilómetros de gente que busca alimento. Necesitamos más apoyo del gobierno”, dice Nicole Whalen, portavoz de Vermont Foodbank.

Los bancos advierten que sus bodegas ya están casi vacías debido a la disrupción de las cadenas de suministro y a que los precios han aumentado considerablemente. De acuerdo con el Wall Street Journal (WSJ), los alimentos han registrado las mayores alzas de precios desde 1970.
Pero además de estos bancos existe el Supplemental Nutrition Assistance Program (SNAP) -Programa de Asistencia Nutricional Complementaria - conocido popularmente como “food stamps” o cupones canjeables por comida. De hecho, SNAP alimenta a más gente que los bancos. Por cada comida que un banco entrega, SNAP da 9. Este programa abarca a familias cuyo ingreso neto las coloca cerca o debajo de la línea federal de pobreza.

En EU se considera que una familia de 4 miembros está en nivel de pobreza cuando su ingreso anual es de 26 mil dólares anuales ($46 mil pesos mensuales). Quienes están inscritos en el programa de cupones reciben 129 dólares mensuales por persona. Lo que las organizaciones de lucha contra el hambre piden es darles 25 dólares mensuales adicionales. Sin embargo, los Republicanos rechazaron la petición a pesar de que el gobierno aprobó en marzo pasado programas de ayuda para desempleados que van de 1,200 a 2,400 dólares mensuales y 500 dólares adicionales por cada hijo. La razón es muy clara: este programa que durante la mitad del siglo pasado contó con un fuerte apoyo bipartidista, se ha convertido en motivo de fuertes enfrentamientos políticos, sobre todo en la presidencia de Donald Trump, quien en su propuesta de presupuesto para el 2021 hizo importantes recortes a los programas sociales, uno de ellos el de los cupones de alimentos. “Garantizar la seguridad alimentaria debe ser una prioridad para evitar sublevaciones populares”, dice Klare. En EU, los voluntarios que atienden los bancos de alimentos han tenido que pedir la protección de la Guardia Nacional debido a las tensiones que viven con la enorme cantidad de gente que exige alimentos. En estos momentos, dicen los expertos, EU debería dejar a un lado la lucha electoral para centrarse en los más necesitados y evitar que se repitan los “Motines del Pan” que sacudieron al país durante la Guerra Civil (1863) cuando miles de mujeres armadas con hachas y cuchillos y al grito de “Pan o Sangre” salieron a saquear bodegas y tiendas en busca de alimentos para sus familias.

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