Maru de Aragón
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Foto: Infobae

Pandemia daña arteria vital de la economía global

Vie 31 Julio 2020 15:26

La pandemia del nuevo coronavirus Sars-Cov-2 ha dañado seriamente una arteria vital para centenares de millones de personas en todo el mundo: las remesas que los migrantes envían a sus familiares. Debido al desempleo, provocado por la paralización de gran parte de la actividad económica, muchos migrantes dependen ahora de quienes antes dependían de ellos, señala el New York Times (NYT).

De acuerdo con un estudio del Banco Mundial (BM) el año pasado, los migrantes enviaron a sus países de origen poco más de 550 mil millones de dólares, una cifra sin precedentes. Sin embargo, este organismo estima que las remesas a países de ingresos bajos y medios caerán en 100 mil millones de dólares, el desplome más severo en la historia reciente.

Al igual que la pandemia, la caída en las remesas es global. Se prevé que la mayor caída ocurra en Europa y Asia Central (27.5%) seguida por el África Sub Sahariana (23.1%), el Sur de Asia (22.1%) Medio Oriente y Norte de África (19.6%), América Latina y el Caribe (19.3%). En países muy frágiles como Haití, Somalia o Sudán del Sur las remesas representan más de una tercera parte de su Producto Interno Bruto. En naciones más grandes como India, Pakistán, Egipto, Filipinas, las remesas se han convertido en una fuente crucial de financiamiento externo. En México es la segunda fuente de divisas después de las exportaciones automotrices.

Según el Banco Mundial, los 5 países que más remesas recibieron el año pasado fueron India, (82 mil millones de dólares), China (70 mil millones de dólares), México (38 mil 700 millones de dólares), Filipinas (35 mil millones de dólares) y Egipto. (26 mil millones de dólares). Las principales fuentes de remesas son:

Estados Unidos, los países petroleros del Golfo Pérsico (Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahrain y Omán, la eurozona, Australia, Canadá y Reino Unido. Se estima que, en el caso de México, el 96% de las remesas provienen de EU.

Dilio Ratha, economista senior del Banco Mundial declaró al Financial Times que esta caída será un “gran shock financiero” para los países que dependen de las remesas. “Si esperamos una caída del 20% será un “shock enorme” que causará muchos problemas en términos macroeconómicos y dificultades en las balanzas de pagos. Sin embargo, lo más importante será el lado humano. El número de personas afectadas será inmenso”.

El año pasado, las remesas superaron por primera vez a la inversión extranjera directa para convertirse en la mayor fuente de flujos de capital para los países de ingresos bajos y medios. Ahora, y pese a la caída que se proyecta, las remesas se convertirán en una fuente aún más crítica de financiamiento externo debido a que la inversión extranjera directa se desplomará más el 35%, señala el BM.

El organismo estima que, en el 2019, había 272 millones de migrantes internacionales en todo el mundo que apoyaban económicamente a sus familiares. Según el Departamento de Economía y Asuntos Sociales de la ONU, 800 millones de personas que viven en 125 naciones dependen e esta ayuda para tener acceso a alimentación, vivienda, salud y educación.

Sin embargo, con la pandemia, muchos de los trabajadores migrantes se han quedado sin empleo o han visto reducidos sus ingresos. En tiempos de crisis, los extranjeros son los primeros en perder sus trabajos.

Desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia, el 11 de marzo pasado, comenzaron los despidos masivos y los cierres de negocios.

De acuerdo con un informe de la Organización Internacional el Trabajo (OIT) en el primer semestre del año se perdieron más de 400 millones de empleos de tiempo completo.

La caída en las remesas será una catástrofe, señala el FT, debido a que producirá el primer incremento global en los índices de pobreza desde la crisis financiera de 1998. De 40 a 60 millones de personas caerán en pobreza extrema, lo que significa sobrevivir con $1.90 dólares diarios o menos (alrededor de $40.00 pesos).

La disminución de las remesas es tanto una consecuencia de la crisis que azota al mundo como un presagio de los problemas que esperan a muchas naciones.

Los países en desarrollo, señala el Fondo Monetario Internacional (FMI) representan el 60% de la economía mundial a partir de su poder adquisitivo. Un menor gasto en las naciones más pobres se traduce en un menor crecimiento económico para el mundo.

El panorama de las remesas para los próximos años sigue siendo tan incierto como el impacto de la pandemia en el crecimiento global. Hay riesgos muy claros: con millones de desempleados es de esperarse que los sentimientos antiinmigrantes aumenten en los grandes países huéspedes como EU, Europa, Rusia. Incluso en las naciones petroleras del Golfo Pérsico que dependen por completo de los trabajadores migrantes ya se han adoptado políticas para evitar la contratación de extranjeros con el fin de dar esos empleos a los nacionales. No hay duda, dicen los expertos, que la pandemia de COVID-19 y sus impactos tendrán muy serias consecuencias a largo plazo.

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