Maru de Aragón
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Foto: Político.mx

¿Vuelve la izquierda a Argentina?

Vie 25 Octubre 2019 23:21

En medio de una profunda  crisis económica y social, los argentinos se preparan para elegir a su próximo presidente el domingo 27 de octubre.  Deberán  escoger entre dos modelos de país: continuar con un gobierno neoliberal, como el que encabeza actualmente Mauricio Macri, quien busca la reelección  al frente del movimiento “Cambiemos” o regresar a las políticas populistas y proteccionistas del Kirchnerismo , con Alberto Fernández y su compañera de fórmula, la ex presidenta Cristina Fernández, viuda de Kirchner.  Además de los dos candidatos punteros competirán Roberto Lavagna, candidato de Consenso Federal, Nicolás del Caño, del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, Juan Gómez Centurión, de Frente Nos y José  Luis Espert. 


Fernández, candidato del  “Frente de Todos”,  llega a la elección con una amplia ventaja sobre su rival: según el promedio de los sondeos realizados por las principales encuestadoras del país, Fernández alcanzaría entre 52 y 54% de los votos contra el 31 a 34% de Macri.
El sistema electoral argentino establece que para ganar en la primera vuelta electoral, el vencedor debe lograr el 45% de los votos o el 40% y una diferencia mayor a 10 puntos porcentuales con quien esté en segundo lugar. De esta manera se evita una segunda vuelta.
Alberto Fernández  tiene una larga trayectoria política. Ocupó cargos en el Ministerio de Economía y del 2003 al 2008 fue Jefe de Gabinete primero con Néstor Kirchner y posteriormente con Cristina Fernández viuda de Kirchner.  Su imagen es la de un político moderado, de conciliación y pactos.  

El “Frente de Todos” propone un plan de Gobierno para superar la crisis económica y social  y alcanzar un desarrollo con equidad.  En cuanto a la enorme deuda del país, Alberto Fernández  sostiene que es necesario renegociar con los acreedores. Descarta  un default pero ha dejado en claro que Argentina pagará en la medida en que pueda crecer y generar recursos. “Las deudas se pagan, pero no a costa de más sufrimiento de la gente. Si tenemos que elegir entre los jubilados y los bancos, siempre defenderemos a los jubilados”, dijo.  
Por su parte,  Macri es empresario nato. Fue presidente del equipo de fútbol Boca Juniors, alto ejecutivo de grandes multinacionales y dirige su propio grupo empresarial. Fue Jefe de Gobierno de Buenos Aires. En el 2015 venció al Kirchnerismo con una plataforma que ponía énfasis en reformas de libre mercado. Fue un cambio bienvenido por muchos argentinos cansados de 8 años de gobierno de Cristina Fernández, cuyas políticas proteccionistas y de derroche dejaron al país profundamente endeudado.
 Al llegar al poder, Macri asumió que sus reformas atraerían más inversión extranjera, reducirían el déficit fiscal que había heredado. Pero como el dinero no llegó o llegó tarde,  tuvo que  recurrir al endeudamiento, hacer dolorosos recortes a los programas sociales: redujo el gasto en educación y obra pública. 

Datos oficiales indican que  la inflación anual está cerca del  60%,  la pobreza ha aumentado 8% sólo en el último año, la tasa de desempleo fue de 10.6% en el segundo trimestre del año. De acuerdo con un informe de la Universidad de Avellaneda, en el último año se perdieron cerca de 150 mil puestos de trabajo en el sector privado; el poder adquisitivo del salario mínimo ha caído 36% desde el 2015. 

La moneda se ha devaluado casi el 500% y la deuda pública total, según las calificadoras de riesgo, ya superó el 100% del Producto Interno Bruto. En abril  del año pasado, cuando el país estaba al borde del precipicio, Macri se vio obligado a pedir un préstamo al Fondo Monetario Internacional por 57 mil millones de dólares.
El escenario quedó listo para el regreso de la izquierda. En agosto, los argentinos votaron en unas elecciones primarias con el fin de  elegir a los candidatos para los comicios generales de octubre. El resultado fue catastrófico para Macri. Los ganadores, por un margen de 15%,  fueron Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.
Irónicamente, la incapacidad de Macri de estabilizar la economía, señala la revista Foreign Affairs, permitió el surgimiento de  Alberto Fernández, quien demostró tener la visión suficiente para  dejar a un lado  10 años de distanciamiento y críticas al Kirchnerismo y unir fuerzas con la ex presidenta, quien le ha ayudado a atraer los votos de la izquierda radical.  Pese a que Cristina, como la llaman sus seguidores, enfrenta 13 acusaciones por corrupción durante su presidencia (2007 al 2015) sigue siendo una figura muy popular especialmente entre los argentinos más pobres que se beneficiaron de sus generosas políticas de bienestar social.  

En mayo pasado, su anuncio de ser  candidata a  la vicepresidencia desestabilizó a los mercados financieros con lo que complicó aún más los problemas económicos de Macri.  De ganar, Alberto Fernández ha prometido un gobierno de izquierda moderada, lejos de las políticas radicales de su compañera de fórmula. A diferencia de ella, no pretende enfrentarse a Washington,  ni defender al presidente Nicolás Maduro de Venezuela, ni  atacar a los medios independientes o silenciar a sus críticos. Los analistas coinciden en que la derrota de Macri tendría consecuencias continentales. Macri  adoptó una línea dura contra Nicolás Maduro, reconoció a Juan Guaidó y encabezó la ofensiva del Grupo de Lima que pugna por un cambio de régimen en Venezuela. (México forma parte de este Grupo). ¿Qué impacto tendría un gobierno de izquierda en las crisis político- sociales que viven actualmente Ecuador y Bolivia, con gobiernos izquierdistas?
Argentina fue alguna vez un país con una población próspera. Hoy día, exhibe una terrible tasa de pobreza: más del 35% de su población (casi 46 millones de habitantes) vive por debajo de la línea de pobreza.  Gane quien gane, dice Foreign Affairs, ésta es la realidad que el nuevo presidente  tendrá que confrontar.

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