Sergio Sarmiento
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Foto: Mario Jasso/Cuartoscuro.com

Etiquetado inútil

Mié 02 Octubre 2019 03:00

México fue pionero de un etiquetado frontal con información concreta sobre el contenido calórico de los alimentos procesados. Este etiquetado, que señalaba exactamente la cantidad de gramos y calorías de un producto, se adoptó por decisión de la propia industria de alimentos. La Cámara de Diputados, sin embargo, aprobó este 1 de octubre una nueva ley de etiquetado que ofrece poca o nula información sobre el contenido calórico de los productos, pero que sí advierte de manera insistente que los alimentos procesados son un riesgo para la salud. La iniciativa aún tiene que ser aprobada por el Senado.

El nuevo etiquetado está hecho para asustar más que para informar. Incluye grandes sellos de advertencia que advierten que casi todos los productos procesados tienen “exceso de calorías” o “de azúcares” y que hay que “Evitar el consumo excesivo”. 

En el nuevo sistema, un producto de 70 kilocalorías tiene virtualmente los mismos sellos de advertencia que uno de 300. El propósito de quienes inventaron el etiquetado es tratar asustar a la gente para que deje de consumir alimentos procesados. Por eso se restringe la información concreta al consumidor. Uno de los resultados perversos es que las empresas no tendrán ya incentivos para ofrecer presentaciones con menos azúcares o calorías, como han tratado de hacer en los últimos años, porque las advertencias son las mismas sin importar los contenidos. 

Este etiquetado frontal no existe en los países desarrollados. Chile, sin embargo, lo impulsó con la idea de que lograría una mejora en la salud pública. Si bien hubo una baja en el consumo de alimentos procesados en un principio, al cabo de unos meses se regresó a los niveles normales. En cuanto al sobrepeso y la obesidad, no hubo ningún avance. 

De nada sirve tratar de disuadir a la gente de consumir productos procesados, cuando muchos otros, como los fritos o las garnachas, tienen contenidos mucho mayores de calorías pero no se ven sujetos a ninguna advertencia. El sobrepeso y la obesidad son problemas complejos y multifactoriales. Los intentos por resolverlos con etiquetados o impuestos están condenados al fracaso. Hay que enseñar a la gente a comer mejor, cierto, pero esto no se logra con una etiqueta que pide evitar el consumo de productos procesados, mientras deja las fritangas libres de cualquier advertencia. 

Twitter: @SergioSarmiento