Sergio Sarmiento
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Foto: Diego Simón Sánchez/Cuartoscuro.com

Lozoya y la corrupción

Mié 22 Julio 2020 05:00

En el circo de tres o más pistas simultáneas de la política mexicana, es posible considerar el proceso contra Emilio Lozoya como una simple distracción. Frente a problemas como la pandemia, o la peor recesión desde la década de 1930, el juicio contra un exdirector de Pemex puede parecer intrascendente. Sin embargo, no lo es.

Ya un anterior director de Petróleos Mexicanos, Jorge Díaz Serrano, fue el ejemplo de una campaña de “renovación moral de la sociedad” en el sexenio de Miguel de la Madrid. La gran diferencia es que Díaz Serrano no inculpó a quien había sido su jefe, el expresidente José López Portillo, sino hasta que este falleció, mientras que se piensa que Lozoya involucrará en sus declaraciones a quienes fueron sus superiores. Lozoya “no se mandaba solo”, ha declarado su exabogado Javier Coello Trejo.

El tema no es intrascendente porque la corrupción sigue siendo el cáncer más importante del gobierno. Ni la renovación moral de De la Madrid, ni las demás campañas de los gobiernos, la han erradicado. La sociedad mexicana está tan harta de ese mal que las promesas de Andrés Manuel López Obrador de barrerla de arriba abajo, como las escaleras, fueron la razón principal de su triunfo en 2018.

Ahora habrá que pasar de las promesas a las realidades. Las acusaciones en contra de Lozoya vienen desde hace años e involucran las presuntas entregas de dinero de Odebrecht y la irregular compra de Agronitrogenados por parte de Pemex. El caso tiene fuertes dificultades. No solo debe demostrarse que se hicieron pagos irregulares a Lozoya, sino que estos se trasladaron a sus superiores. Y cuidado porque puede haber problemas con el debido proceso.

Si bien Lozoya no fue ingresado a un reclusorio sino a un hospital a su llegada de España, el presidente López Obrador ha asegurado que ya hizo declaraciones en las que menciona “a políticos”. Pero una declaración tomada en un hospital sin su abogado, antes de ser presentado ante el ministerio público, sería ilegal y podría llevar a que se desechara todo el proceso. Por otra parte, si la Fiscalía General de la República ha comunicado al presidente o a cualquier funcionario el contenido de la declaración de un presunto responsable en una averiguación, estaría violando también las garantías individuales del acusado.

Esperemos que el caso contra Lozoya realmente ayude a acabar con la corrupción y la impunidad. Pero para eso será muy importante que el proceso en su contra sea impecable.

Twitter: @SergioSarmiento