Un nuevo juego

Un nuevo juego
Foto: Cuartoscuro

Pasarán muchos meses, quizá incluso años, para terminar de ver todas las implicaciones que tendrán las elecciones del pasado 2 de junio. Por lo pronto, algo que ya es perceptible desde ahora es el profundo impacto que tendrán en el sistema de partidos políticos.

Ese sistema que estuvo dominado por el PRI durante décadas en el siglo XX, que en los 90 y la primera década del 2000 se reflejó como un funcional sistema tripartidista; que en 2018 tuvo una seria sacudida, y que con esta elección, se encamina a una nueva transformación.

En la nueva realidad, el PRD ha dejado de existir, el PRI sigue en un proceso de extinción en el que pierde cada vez más espacios de poder y militantes que abandonan un proyecto que se hunde; el PAN ve cómo se vuelve realidad la pérdida de territorios tan importantes como Yucatán, Querétaro o Nuevo León, donde el morenismo también ha ganado terreno hasta donde parecía imposible.

Y es que, en contraste, mientras los tres partidos históricos batallan por encontrar su identidad y sus votantes, no solo Morena se fortalece acumulando congresos y gobiernos estatales y municipales, sino que sus aliados, el Partido Verde y el Partido del Trabajo, ven cómo crece su participación.

Entusiasmo que bien puede celebrar Movimiento Ciudadano, que no solo tuvo un buen debut en su primera elección presidencial, sino que creció especialmente entre los votantes más jóvenes.

Es un hecho que estos resultados dejan muchas lecciones. En algunos casos, tan importantes que pueden definir la existencia de algunos de los actuales jugadores en el tablero. Si el PAN y el PRI, por ejemplo, no toman en serio el resultado y sus élites dirigentes actuales solo atinan a atrincherarse, está claro que serán los enterradores de esas históricas instituciones.

¿Cómo será el sistema de partidos en los próximos tres años? ¿Qué capacidad habrá del sistema para abrir puertas y ventanas para la entrada de nuevos jugadores? ¿Qué hilos moverán los nuevos ganadores para cerrar espacios y no dejar pasar a una eventual nueva propuesta electoral? Todo eso habremos de saberlo en los siguientes años. Por lo pronto, hay juego nuevo y más vale que todos lo entiendan.