Un triunfo firmado

Una columna de Sergio Sarmiento. La primera batalla la ha ganado el presidente López Obrador de forma contundente.

Un triunfo firmado

La primera batalla la ha ganado el presidente López Obrador de forma contundente. Ayer el Instituto Nacional Electoral anunció que tiene ya 2.8 millones de firmas verificadas que solicitan la consulta de revocación de mandato. 
El INE no ha hecho todavía la convocatoria a la consulta y ha anunciado que no lo hará hasta el 4 de febrero, o hasta cuando la Secretaría de Hacienda le informe oficialmente si le otorgará o no los 1,700 millones de pesos que ha solicitado para realizar la consulta como dicta la ley, con 161 mil casillas, como en una elección presidencial. René Miranda, director del Registro Federal Electoral, señaló este 18 de enero: “No podríamos llevar a cabo una convocatoria si no existe una respuesta definitiva respecto a los recursos. No ha habido un planteamiento formal que nos hayan remitido. La institución no puede definir el alcance que va a tener el ejercicio”. 
El problema es que la Constitución dice, en su artículo 35, párrafo IX, que una vez realizada la verificación del 3 por ciento de las firmas de la lista nominal de electores, el INE “emitirá inmediatamente la convocatoria al proceso para la revocación de mandato”. Y el 4 de febrero no es “inmediatamente”. 
En términos prácticos, el ejercicio parece bastante absurdo. Un presidente que goza de una gran popularidad ha exigido que se haga una consulta de revocación de su mandato al mismo tiempo que niega a la entidad responsable de organizarla los recursos suficientes para hacerla como marca la ley. El presidente sabe que la votación es innecesaria, porque no hay posibilidades de que la pierda. Sin embargo, es políticamente importante, en parte para mantenerse en campaña, que es una forma de vida en su caso, pero también para desacreditar al INE. El presidente, sus funcionarios y sus legisladores han insistido que el instituto puede hacer la consulta sin una ampliación de presupuesto: simplemente eliminando “gastos suntuosos” y reduciendo los salarios de los nueve consejeros electorales. 
No hay ningún indicio de que la Secretaría de Hacienda vaya a liberar recursos frescos para el INE. Tanto el subsecretario de egresos de Hacienda, Juan Pablo de Botton, como el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, han señalado que no lo harán. Y no sorprende. El objetivo es generar una confrontación que permita terminar con el INE tal y como lo conocemos. 
El primer paso era conseguir los 2.7 millones de firmas para la convocatoria. Si bien se han validado 2.8 millones, los seguidores del mandatario reunieron más de 11 millones. López Obrador ha logrado una victoria abrumadora. 
Ahora vendrá la consulta. Será muy difícil alcanzar la participación de 40 por ciento que demanda la Constitución para que el resultado sea obligatorio, pero poco importa: no hay duda de que, con cualquier participación, López Obrador obtendrá una clara mayoría de votos para ratificar su mandato. Será un triunfo político, que ayudará a conseguir el verdadero objetivo: forzar una renovación del INE antes de las elecciones presidenciales de 2024. 
Twitter: @SergioSarmiento