Votar entre balas

Una columna de Hannia Novell.

Votar entre balas

Las elecciones locales del domingo 5 de junio están en focos rojos. Los grupos criminales también quieren el control político y están decididos a demostrar su capacidad de fuego. 
Las campañas políticas en Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Oaxaca y Tamaulipas se han desarrollado en medio de hostilidades, que han ido más allá de la estridencia de los mítines y los excesos verbales  
A lo largo de las semanas se han registrado ataques en instalaciones de seguridad y amenazas contra jefes y operativos policiacos, además de agresiones contra integrantes de la clase política.  
Los números no mienten. Cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública señalan que de las seis entidades donde habrá elecciones el próximo 5 de junio, Quintana Roo, Oaxaca y Tamaulipas se ubican como los estados más violentos este 2022, por el número de asesinatos que registran 
Eventos violentos que revelan las verdaderas intenciones de los grupos criminales: para controlar a las fuerzas del orden e imponer a los suyos en las presidencias municipales, congresos locales, sindicaturas y regidurías, para cometer delitos en libertad y con total impunidad.  
Se trata de calentar la plaza para amedrentar a sus opositores y abrirse paso en las estructuras legales para continuar con sus fechorías. 
En Durango, por ejemplo, fue secuestrado el hermano de un empresario que públicamente apoyó a la morenista Marina Vitela. Mientras que, en Aguascalientes, la también morenista Nora Ruvalcaba denunció que un comando armado ingresó al domicilio de algunos miembros de su equipo de campaña, quienes fueron agredidos físicamente. 
Incluso, los senadores Kenia López Rabadán (PAN), Emilio Álvarez Icaza, (Grupo Plural) y Antonio García Conejo (PRD) acudieron hasta la sede la Organización de Estados Americanos (OEA). ¿El propósito? Denunciar que las campañas proselitistas de los candidatos de Morena, en Tamaulipas, han sido financiadas por los grupos criminales. Una narcoelección. 
La historia no es nueva. Un ejercicio de Data Cívica revela que de 2018 a 2022 se han registrado un total de 642 ataques, asesinatos, atentados y amenazas contra personas asociadas con el ámbito político, gubernamental o contra instalaciones de gobierno o partidos. En 2021 los medios de comunicación registraron 176 eventos de violencia criminal-electoral. Este año van más de 100. 
No hay disyuntiva. Es imprescindible que el Estado mexicano garantice la seguridad de los candidatos, líderes políticos, militantes y simpatizantes partidistas, a fin de proteger la legitimidad de las elecciones y hacer valer el voto ciudadano.