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LOS LÍDERES DE LA POLÍTICA
Las autoridades aseguraron el lugar en el 2024, pero nunca informaron sobre los crematorios
El hallazgo de un crematorio clandestino ubicado en el rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, horrorizó al país y ha desatado una ola de indignación y exigencia a las autoridades para obtener justicia.
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Los restos óseos, así como ropa, zapatos, mochilas y cuadernos fueron localizados gracias a que el grupo de activistas Guerreros Buscadores de Jalisco dio con el lugar tras una llamada anónima.
Tras reunión varios testimonios, ahora se sabe que el terreno era utilizado por el Cártel jalisco Nueva Generación (CJNG) como campo de entrenamiento y exterminio.
En septiembre del año pasado, las autoridades ya habían inspeccionado el rancho, en ese entonces encontraron a una persona muerta, rescataron a dos personas secuestradas y detuvieron a 10 personas, pero no se informó sobre los crematorios.
De acuerdo con testimonios recopilados y compartidos a distintos medios de comunicación por Indira Navarro, líder del colectivo Buscadores de Jalisco, el lugar era conocido como ‘la escuelita del terror’.
Según los relatos, muchas de las personas que terminaban en ese campo eran llevadas con engaños.
Indira Navarro explicó que en las últimas horas, algunas personas se le han acercado para decirle que estuvieron en ese lugar.
“Yo no quería ir, a mí me levantaron, a mí me vendieron. Me dijeron que iba cortar tomate, yo iba de guardia de seguridad”, reveló Indira en entrevista con Grupo Imagen luego de que sobrevivientes se comunicaron con ella.
Indira explicó que los reclutas permanecían en el rancho para ser entrenados durante un mes; después eran desplegados a otro estado y finalmente, si sobrevivían a los entrenamientos, eran presentados ante un jefe.
Los testimonios y una serie de cuadernos que se encontraron en el lugar han ayudado a reconstruir lo que pasaba en el rancho, donde el momento se tiene conocimiento de que había 14 mujeres y 74 hombres.
Los reclutas eran sometidos a entrenamientos físicos extremos y condiciones de hacinamiento en una habitación grande con techo de lámina, donde dormían sobre una lona. De no aguantar el entrenamiento eran asesinados.
Los cuerpos eran descuartizados en una de las estructuras dentro del rancho e incinerados en hornos caseros construidos en el suelo.
De acuerdo con los testimonios, y lo que han dado a conocer las autoridades, los restos encontrados podrían ser de personas reclutadas a la fuerza y que no habrían sobrevivido al entrenamiento.
Navarro explicó que los instructores obligaban a los jóvenes a pelear entre ellos hasta la muerte. De hecho, en la libreta que se encontró se hace referencia a un instructor, denominado como “Dumbo” y al cual califican como el más sanguinario de los entrenadores.
En otra entrevista, esta vez con Adela Micha, Indira señaló que una joven sobreviviente le indicó que el campamento estuvo activo desde el 2012.
“Los que estábamos en contra de nuestra voluntad no nos daban armas”, pues temían alguna insurrección y dijo que vio a más de mil personas mutiladas y calcinadas en el lugar, según declaró a la líder buscadora.
Los reclutamientos forzados en la zona son un método que utilizan distintos cárteles, especialmente el CJNG.
De acuerdo con los testimonios, la mayoría de las personas eran enganchadas mediante ofertas laborales falsas publicadas en redes sociales para puestos como guardias de seguridad, cocineros, choferes, entre otros.
La mayoría de los reclutados venían de Jalisco, Oaxaca, Estado de México, Chihuahua y Durango
Según información a la que tuvo acceso El País, el grupo les prometía un pago de 4 mil pesos y los convocaban en Tala, pueblo aledaño a Teuchitlán, donde se ubica el rancho Izaguirre.
Ahí eran sometidos a los entrenamientos de estilo castrense y el castigo en caso de quejas o desobediencia siempre era el mismo: la muerte.
El hallazgo de cientos de restos óseos, alrededor de 400 pares de zapatos, pantalones, playeras y mochilas con pertenencias arrumbadas en uno de los galerones del lugar ha impactado al país y puesto en alerta a las autoridades.
Otra de las cosas que llamó la atención fue una carta de despedida que decía: “Mi amor, si algún día ya no regreso te pido que recuerdes lo mucho que te amo”.
Tras la difusión de la carta, el grupo de búsqueda dio a conocer que el joven se encuentra con vida y con su familia desde octubre del 2024 tras ser secuestrado en febrero de ese año en Lagos de Moreno.
De igual forma se encontró una biblia que contenía fotografías de un menor de edad.
El caso llegó a la mañanera de este martes, donde el fiscal General de la República (FGR) Alejandro Gertz Manero cuestionó la competencia de las autoridades de Jalisco.
“No es creíble que una situación de esa naturaleza no hubiera sido conocida por las autoridades locales de ese municipio y del estado”, señaló.
De igual forma, dijo que la FGR atraerá e investigará el caso.