
Foto: Red social X
El expediente del “Cártel de los Soles” revela una estructura criminal que utilizó al Estado como plataforma del narco.

Tras confirmarse un ataque militar estratégico en Venezuela este sábado 3 de enero, el presidente Donald Trump informó que Nicolás Maduro fue capturado y está siendo trasladado a Estados Unidos.
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Esta detención marca el inicio de un proceso judicial histórico en Nueva York, donde el exmandatario enfrentará cargos por supuestamente haber convertido a su país en el núcleo de una empresa criminal transnacional que operó bajo su mando directo durante décadas.
De acuerdo con el acta de acusación S4 11 Cr. 205 del Distrito Sur de Nueva York, la red criminal conocida como el “Cártel de los Soles” integró a la familia presidencial, altos mandos militares y alianzas estratégicas con grupos terroristas y cárteles mexicanos para inundar de cocaína a los Estados Unidos.
Más que una organización criminal convencional, el Cártel de los Soles es una estructura de poder enquistada en el Estado venezolano, compuesta supuestamente por altos mandos militares y funcionarios públicos.
Su nombre hace referencia a las insignias de “sol” que portan los generales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en sus uniformes.
Esta organización funciona como un sistema de patrocinio donde el régimen otorga control territorial y protección a grupos criminales a cambio de lealtad política y una participación directa en las ganancias del narcotráfico.

El expediente señala que Maduro ha utilizado cada cargo público, desde su paso por la Asamblea Nacional hasta la Presidencia, para facilitar el narcotráfico.
Se le acusa de haber proporcionado pasaportes diplomáticos a traficantes y de brindar cobertura a aviones utilizados para el lavado de dinero proveniente de México.
Un caso crítico citado ocurrió en 2013: tras la incautación de 1.3 toneladas de cocaína en París, Maduro ordenó rutas alternativas para evitar el escrutinio y autorizó arrestos selectivos de militares de bajo rango para encubrir su propia participación.
Diosdado Cabello Rondón es identificado como el pilar operativo de la red. La fiscalía sostiene que Cabello ha protegido envíos masivos de entre 5 y 20 toneladas de cocaína para organizaciones como Los Zetas.
En 2006, tras la incautación de 5.5 toneladas en México, Cabello habría recibido un soborno de 2.5 millones de dólares para asegurar que los involucrados no fueran arrestados.
Actualmente, se documenta que supervisa regularmente pistas clandestinas en la frontera para coordinar el paso seguro de cargamentos junto al Ejército de Liberación Nacional (ELN).

La red criminal concentró poder y riqueza en el círculo íntimo de Maduro. Su esposa, Cilia Flores, es acusada de utilizar su influencia para aceptar sobornos a cambio de facilitar reuniones entre capos y mandos antidrogas, además de gestionar el tráfico de cocaína incautada por el Estado.

Por su parte, su hijo, Nicolás Ernesto Maduro Guerra (“Nicolasito”), es señalado por coordinar envíos de cientos de kilos de cocaína hacia Miami y Nueva York usando aviones de PDVSA, además de negociar intercambios de armas por droga con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La estructura de Maduro se apoyó en socios internacionales para la producción y el transporte:

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La acusación concluye que el régimen convirtió activos del Estado en herramientas del narco, utilizando hangares presidenciales y aviones de la petrolera estatal para el movimiento de narcóticos.
El expediente resalta que la red no solo traficaba drogas, sino que poseía ametralladoras y dispositivos destructivos para proteger sus operaciones, consolidando un sistema de corrupción total que hoy llega a su fin ante la justicia federal estadounidense.