
Foto: Cuartoscuro
En una operación militar sin precedentes ordenada por Donald Trump, soldados estadounidenses incursionaron esta madrugada en Caracas para detener a Nicolás Maduro.

La era del chavismo enfrenta su capítulo final. En las primeras horas de este sábado, Nicolás Maduro Moros fue arrestado en la capital venezolana durante una operación militar ejecutada por soldados de Estados Unidos.
La incursión, ordenada directamente por el gobierno del presidente Donald Trump, marca el desenlace de una escalada de presión internacional que comenzó con el desconocimiento de su reelección y culminó con su designación como objetivo de seguridad nacional por vínculos con el narcotráfico.

Nacido en Caracas, Venezuela, el 23 de noviembre de 1962, Maduro ascendió al poder tras la muerte de Chávez en 2013, marcando el inicio de un gobierno rodeado de múltiples cuestionamientos internacionales y denuncias.
Su trayectoria política incluye varios cargos clave durante el gobierno de Hugo Chávez. Fue ministro de Relaciones Exteriores entre 2006 y 2012, y vicepresidente de la república desde 2012 hasta 2013, además de haber presidido la Asamblea Nacional.
Sin embargo, antes de entrar de lleno a la política, Maduro, fue onductor de autobús y sindicalista en Caracas.
El 28 de julio de 2024, tras buscar un tercer mandato en unas elecciones señaladas de fraude electoral por la oposición y la comunidad internacional, el Consejo Nacional Electoral lo proclamó como presidente electo para el período 2025-2031, un resultado que profundizó la crisis política y la división dentro y fuera del país.

Nicolás Maduro ha sido calificado como dictador tras el desmantelamiento del orden democrático en Venezuela, proceso que fue catalogado como fraude electoral de 2024, ya que la oposición demostró la victoria de Edmundo González.
Maduro se juramentó para un tercer mandato en enero de 2025 sin transparencia institucional, lo que provocó que el G7, la Unión Europea y la ONU desconocieron formalmente su legitimidad y lo señalaron como usurpador.
Su régimen enfrentó denuncias ante la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad, incluyendo torturas y persecución política sistemática. Maduro también eliminó los mecanismos democráticos de control, consolidando un modelo autoritario sostenido únicamente por la fuerza militar y judicial.
Como presidente de Venezuela, su gestión ha estado marcada por una prolongada crisis política, económica y social, así como por controversias sobre la legitimidad de algunos procesos electorales, sanciones internacionales y denuncias de violaciones de derechos humanos formuladas por organismos y gobiernos extranjeros. Por su parte, el Maduro ha señalado que las situaciones son causadas por factores externos como sanciones económicas y presiones internacionales.
Tras las elecciones de julio de 2024 en Venezuela, Nicolás Maduro se autoproclamó vencedor. Sin embargo, la oposición, encabezada por María Corina Machado, denunció un fraude generalizado alegando que Edmundo González Urrutia había obtenido más del 70% de los votos.
A lo largo de 2025, Machado operó desde la clandestinidad y el exilio, enfrentando órdenes de captura por acusaciones de terrorismo y el desmantelamiento de su equipo. A pesar de la persecución del régimen, Machado fue reconocida internacionalmente, recibiendo el Premio Nobel de la Paz.

Tras el retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, su gobierno identificó a Nicolás Maduro como el líder del Cártel de los Soles, una organización supuestamente integrada por altos mandos militares venezolanos que utiliza la infraestructura del Estado para el tráfico internacional de drogas.
La fiscalía estadounidense afirma que este cártel colaboró estrechamente con grupos como las FARC (Colombia) y el Cártel de Sinaloa (México) para inundar de cocaína el mercado estadounidense. A finales de 2025, el gobierno de Donald Trump designó oficialmente al Cártel de los Soles como una Organización Terrorista Extranjera.
