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El ultimátum para México: ¿EUA puede realmente atacar al país?

México ha logrado, por el momento, desactivar la amenaza inminente de una intervención. Sin embargo, debe demostrar resultados a Estados Unidos.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos

Foto: ANDREW CABALLERO-REYNOLDS

Thalí Leyva

Thalí Leyva

Publicada: ene 12 a las 20:41, 2026
- Últ. Actualización: ene 12 a las 20:44, 2026

En una jornada de alta tensión geopolítica, la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo una conversación telefónica de 15 minutos con su homólogo estadounidense, Donald Trump.

La llamada ocurrió en medio de una escalada retórica desde Washington, donde figuras clave del gabinete, como el secretario de Estado, Marco Rubio, han lanzado un ultimátum exigiendo “resultados tangibles” e inmediatos contra los cárteles.

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Más allá de las posturas duras de Donald Trump, Marco Rubio y otros partidarios de intervencionismo militar en México ¿Estados Unidos podría hacerlo?

¿Qué dice el derecho internacional?

Desde la perspectiva jurídica global, una intervención unilateral de Estados Unidos en México enfrentaría graves obstáculos legales.

La Carta de las Naciones Unidas, en su Artículo 2.4, prohíbe explícitamente “la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado”.

ONU

Foto: ONU

Sin embargo, los partidarios de la intervención de Estados Unidos argumentan el principio de “Legítima Defensa”, que en su Artículo 51, permite la legítima defensa ante un ataque armado de los cárteles, que EUA ya reconoce como organizaciones “narcoterroristas”.

La Doctrina “Unwilling or Unable”, es decir “No quiere o no puede”: plantea que la nación estadounidense podría argumentar que México “no puede o no quiere” controlar a los actores no estatales (cárteles).

Esta doctrina es altamente controvertida y no es aceptada universalmente como justificación para violar la soberanía de otro país, especialmente cuando existen altos niveles de cooperación.

Por otro lado, una incursión unilateral violaría también la Carta de la OEA (Organización de los Estados Americanos), que condena la intervención directa o indirecta en los asuntos de otro Estado, lo que sentaría un grave precedente internacional.

El ultimátum de Washington

Tras días de especulación sobre posibles incursiones unilaterales de Estados Unidos, la presidenta Sheinbaum sostuvo que quedó descartada la acción militar en territorio mexicano. En la conversación, el gobierno mexicano indicó los resultados en materia de seguridad y la reducción del ingreso del fentanilo procedente del territorio mexicano.

La mandataria mexicana presentó cifras defensivas clave, asegurando que su gobierno ha logrado reducir el cruce de fentanilo en un 50% y que las muertes por sobredosis en Estados Unidos cayeron un 43%.

En ese sentido, Sheinbaum fue tajante al aclarar que la intervención militar de aquel país en suelo mexicano “no está sobre la mesa” y reiteró su doctrina de “coordinación sin subordinación”.

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No obstante, aunque el tono fue diplomático, el mandatario republicano insistió en la oferta de “ayuda” para combatir a los cárteles, reiterando su narrativa de que estos grupos ejercen un control territorial inaceptable en México.

Esta premisa enmarca un reto para este país, en donde el tono del secretario Marco Rubio supone un ultimátum para México en vías de redoblar los resultados en materia de seguridad.

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El factor Marco Rubio

Horas antes de la llamada entre los mandatarios, el canciller Juan Ramón de la Fuente dialogó con el secretario de Estado. Marco Rubio, en donde se estableció un tono de presión desde la Casa Blanca.

Rubio demandó “resultados tangibles” y reafirmó el compromiso de la administración Trump de luchar contra lo que denominan “narcoterrorismo”.

Para el secretario de Estado de EUA y el ala más dura del gabinete de Washington, la cooperación tradicional se está agotando si no se traduce en desmantelamientos visibles de redes criminales y una seguridad fronteriza más estricta.

Tommy Pogott, vocero adjunto de Rubio, informó que en la llamada telefónica abordaron “la necesidad de fortalecer la cooperación para desmantelar las violentas redes narcoterroristas de México”, y “la necesidad de obtener resultados tangibles para proteger a nuestro país y al hemisferio”.

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Esta ofensiva diplomática se da en un momento tenso, apenas días después de que Trump advirtiera sobre posibles ataques terrestres contra los cárteles, alegando que “controlan México”, lo que encendió las alarmas en México.

La presidenta Sheinbaum acordó una reunión de alto nivel de los comités de seguridad binacional para los días 22 y 23 de enero en Estados Unidos, en donde se podría poner a prueba si la estrategia mexicana convence al equipo de Trump o si la amenaza se materializa.

¿Qué dicen los congresistas en EUA?

El tema de la retórica de Donald Trump contra México ha entrado al debate legislativo en el Congreso estadounidense. Mientras un bloque republicano presiona por autorizaciones legales para el uso de la fuerza, un sector demócrata ha advertido sobre las consecuencias desastrosas de violar la soberanía de su principal socio comercial.

El bloque intervencionista

Este bloque, liderados por figuras como Dan Crenshaw, de Texas; Mike Waltz, de Florida y el senador Lindsey Graham, de Carolina del Sur, ha acusado que los cárteles mexicanos ya no son simples grupos criminales, sino amenazas a la seguridad nacional equiparables a grupos terroristas como ISIS.

En ese sentido, han impulsado iniciativas legislativas, como la Resolución Conjunta de la Cámara 81 (H.J. Res 81) para autorizar el uso de las Fuerzas Armadas estadounidenses contra cárteles, bajo el argumento de que el gobierno mexicano “ha perdido el control del territorio” en ciertas regiones, afectando a “decenas de miles de estadounidenses”.

Dan Crenshaw

Foto: X (@RepDanCrenshaw)

El bloque diplomático

Un grupo de más de 70 congresistas, en su mayoría demócratas, encabezados por legisladores como Joaquin Castro y Greg Stanton, ha marcado distancia con estas iniciativas, al defender las relaciones diplomáticas con México, ante el fuerte lazo binacional.

Tras los amagos de Trump, estos congresistas han calificado cualquier acción militar unilateral como un “desastre” diplomático que destruiría la cooperación en seguridad, comercio y migración.

Han advertido que tratar a México como un enemigo de guerra violaría su soberanía y desestabilizaría a toda la región, provocando paradójicamente más migración hacia el norte.

México ha logrado, por el momento, desactivar la advertencia inminente de una intervención directa mediante el diálogo. Sin embargo, la administración está a contra reloj para mostrar resultados que satisfagan las altas expectativas de Marco Rubio y Donald Trump.

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