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(MAPA) La geografía de los laboratorios clandestinos en México

Estos laboratorios donde se fabrican drogas sintéticas están ubicados en algunos de los lugares más recónditos México

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Foto: Secretaría de Seguridad

Salvador Maceda

Salvador Maceda

Publicada: ene 17 a las 10:14, 2026

En las entrañas de la Sierra Madre Occidental, se esconde una infraestructura industrial ilícita. Son laboratorios clandestinos de los cárteles, centros de síntesis química que han transformado a México en la mayor cocina de drogas sintéticas del mundo.

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Durante el transcurso de 2025 y las primeras semanas de 2026, se configuró un mapa criminal con una especialización técnica y una división territorial que redefine el tráfico de drogas.

El Triángulo Dorado, epicentro del cristal

La geografía del desmantelamiento operativo, reportada por la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina, traza una ruta clara que comienza en el Pacífico y se ramifica hacia el norte. El corazón de esta actividad sigue latiendo con fuerza en el llamado Triángulo Dorado.

En estados como Sinaloa y Durango, la producción de metanfetaminas ha alcanzado niveles industriales. No se trata ya de cocinas improvisadas en patios traseros, sino de complejos rurales protegidos por la orografía y por redes de inteligencia criminal. En localidades como Los Cedros y Elota, en Sinaloa, las fuerzas federales han detectado que el Cártel de Sinaloa ha perfeccionado un sistema de producción que utiliza reactores de alta capacidad, similares a los de la industria química farmacéutica.

El epicentro de este fenómeno se consolidó el 19 de septiembre de 2025 en Carricitos, Durango. En lo que se considera el golpe más contundente del año, el Ejército Mexicano localizó una planta de producción masiva que resguardaba 21 toneladas de metanfetamina ya finalizada.

Este hallazgo no solo fue un récord estadístico, sino que evidenció cómo el Cártel de Sinaloa mantiene una hegemonía técnica en la zona. La producción en esta región se enfoca en el cristal, una droga que requiere grandes espacios para el enfriamiento y la cristalización, procesos que se facilitan en la serranía de Tamazula, donde la vigilancia aérea es limitada.

Tan solo en este estado, durante marzo de 2025, se desmantelaron complejos en Tamazula que albergaban 18 reactores de 500 litros cada uno, una capacidad que permitiría inundar mercados enteros en cuestión de días.

DEA

Foto: Cuartoscuro

La industrialización del Occidente: El modelo del CJNG

Sin embargo, el mapa se transforma drásticamente cuando la mirada se desplaza hacia el occidente y el centro del país. En Michoacán y Jalisco, el dominio del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha impuesto una dinámica distinta.

Mientras que en el norte se apuesta por el volumen, en regiones como Buenavista, Michoacán, el CJNG ha desarrollado laboratorios de síntesis rápida. En mayo de 2025, el desmantelamiento de un centro de producción en La Escondida reveló que este grupo criminal utiliza precursores químicos de nueva generación para acelerar los tiempos de cocción. Aquí, la metanfetamina se produce en ciclos más cortos pero constantes, aprovechando la infraestructura logística que ofrece la cercanía con el puerto de Lázaro Cárdenas, por donde ingresan los químicos esenciales provenientes de Asia.

El CJNG ha demostrado una capacidad de expansión agresiva, llevando sus centros de producción a estados como Zacatecas y Guanajuato. En Villanueva, Zacatecas, los operativos de julio de 2025 pusieron al descubierto laboratorios de carácter híbrido.

En un mismo sitio, custodiado por células armadas, se procesaban cargamentos de metanfetamina mientras se instalaban líneas de tableteo de fentanilo.

Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Cárteles Unidos.

Foto: Cuartoscuro

La frontera de las pastillas

El mapa de 2025 también arroja una luz preocupante sobre la “frontera de las pastillas”.

En ciudades como Tijuana y Ensenada, en Baja California, la producción ha abandonado la selva y la montaña para ocultarse en zonas suburbanas.

En estos laboratorios de “tableteo”, el objetivo no es sintetizar la droga desde cero, sino transformar el polvo de fentanilo en pastillas de apariencia comercial, como la conocida M-30.

En diciembre de 2025, un operativo en Ensenada permitió el aseguramiento de ocho máquinas tableteadoras industriales, capaces de producir miles de dosis por hora.

Este modelo de negocio, preferido por el CJNG y algunas facciones de Sinaloa en la zona fronteriza, minimiza los riesgos de detección por olores químicos y maximiza la ganancia económica al acercar el producto final a su mercado principal, los Estados Unidos.

Hacia el noreste, el estado de Sonora se ha convertido en un corredor de almacenamiento y síntesis secundaria.

En municipios como Altar y San Luis Río Colorado, los operativos de octubre de 2025 demostraron que los laboratorios sirven también como puntos de control para las organizaciones de Los Russos y Los Chapitos. En esta región, la producción es más estratégica, enfocada en procesar cantidades menores que puedan ser ocultas fácilmente en vehículos de carga.

La incautación de más de dos toneladas de sustancias químicas en Altar durante ese mes subrayó que el desierto no es solo una ruta de tránsito, sino un eslabón activo en la cadena de refinamiento.

fentanilo harfuch

Foto: Especial

Química y nuevos enclaves

La estadística oficial al cierre de 2025 revela más de 1,160 laboratorios inhabilitados en 21 estados de la República. Esta cifra, aunque refleja un incremento en la operatividad de las fuerzas federales, también habla de una capacidad de regeneración criminal casi inmediata. El golpe financiero se estima en miles de millones de pesos, pero la realidad en el terreno sugiere que por cada reactor destruido en la sierra de Sinaloa, otro se instala en las zonas áridas de Zacatecas o Chihuahua.

En Chihuahua, bajo la “Operación Frontera Norte”, se han localizado puntos de síntesis en zonas serranas que sirven de escala antes de cruzar a Texas. Aquí, el Cártel de Juárez y facciones de Sinaloa mantienen laboratorios compactos pero altamente eficientes.

Por otro lado, en estados del centro como Morelos y el Estado de México, la Familia Michoacana ha mantenido laboratorios menores, enfocados primordialmente en el mercado de consumo local, lo que evidencia que la “alquimia criminal” permea todos los niveles de la estructura social y económica del país.

Narcolaboratorio en Canadá

Foto: Autor desconocido

La bitácora de la ofensiva

El avance del Estado sobre la infraestructura criminal durante 2025 se dio con golpes quirúrgicos en puntos neurálgicos.

La ofensiva comenzó el 8 de febrero de 2025, en el municipio de Elota, Sinaloa, las fuerzas federales lograron asegurar 1,200 kilogramos de cristal ya finalizado, perteneciente al Cártel de Sinaloa.

Apenas unas semanas después, el 25 de marzo, la acción se trasladó a las zonas serranas de Tamazula, Durango, donde el desmantelamiento de un complejo reveló una capacidad instalada de 18 reactores de 500 litros cada uno, una infraestructura que funcionaba como el motor de precursores químicos para la región del Pacífico.

Hacia el segundo trimestre del año, el mapa de incautaciones se desplazó hacia el bastión del Cártel Jalisco Nueva Generación. El 12 de mayo de 2025, en Buenavista, Michoacán, un operativo localizó 850 kilogramos de droga en pleno proceso de síntesis.

Un punto crítico, el 3 de julio en Villanueva, Zacatecas, donde la convergencia entre el CJNG y facciones de Sinaloa resultó en el decomiso de 45,000 pastillas de fentanilo.

El punto de máxima tensión operativa llegó el 19 de septiembre de 2025 en Carricitos, Durango. En este enclave, el Cártel de Sinaloa sufrió su mayor pérdida del año con la incautación récord de 21 toneladas de metanfetamina, un volumen que alteró las dinámicas de suministro en la frontera norte.

Esta presión obligó a las facciones, como la de “Los Chapitos”, a replegarse hacia Sonora, donde el 14 de octubre en Altar, se interceptaron 2,100 kilogramos de sustancias químicas destinadas a la reactivación de laboratorios periféricos.

Al cierre del año, el 5 de diciembre en Ensenada, Baja California, el CJNG vio interrumpida su cadena de valor con la destrucción de un laboratorio de tableteo que operaba ocho máquinas industriales de alta velocidad para la producción de fentanilo.

Finalmente, los operativos se extendieron hasta el 8 de enero de 2026, cuando en el sector sur de Culiacán, un golpe dirigido a la facción de “La Mayiza” permitió el aseguramiento de 600 kilogramos de producto terminado.

El escenario de 2026

Al entrar en 2026, la tendencia operativa ha dado un giro hacia el sur de Culiacán. Los conflictos internos por el control del Cártel de Sinaloa han roto los pactos de silencio que protegían los laboratorios más antiguos. El 8 de enero de 2026, la localización de 600 kilogramos de producto terminado en una zona de control de “La Mayiza” confirmó que la inteligencia militar está aprovechando la vulnerabilidad informativa causada por la guerra interna de la organización que fundó El Chapo Guzmán y su compadre Ismael “El Mayo” Zambada.

Las autoridades han comenzado a utilizar drones térmicos de última generación para detectar las emisiones de calor de los reactores en medio de la selva baja de Sinaloa, lo que ha permitido golpes quirúrgicos sin necesidad de enfrentamientos masivos.

Este mapa de desmantelamientos no es solo una lista de lugares y cifras; es la radiografía de una industria que se adapta, que migra de lo rural a lo urbano y que utiliza la química como su principal arma de expansión.

El balance de 2025 revela que el narcotráfico en México ya no es una cuestión de campos de cultivo, sino de cadenas de suministro globales y reactores de acero inoxidable.

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Desde las cocinas masivas de Durango que resguardan 21 toneladas de cristal, hasta las tableteadoras silenciosas de Baja California que inundan de fentanilo las calles, el rostro de la seguridad en México está intrínsecamente ligado a la capacidad del Estado para desmantelar estas redes.

Mientras la demanda exterior no ceda y los precursores químicos sigan fluyendo por los puertos, el mapa seguirá llenándose de nuevos puntos rojos, en las regiones más remotas de la geografía mexicana.