
Foto: Captura de pantalla
El presidente de la Mesa Directiva defiende el servicio como un tema operativo y desestima las críticas por supuestos lujos frente a la austeridad

El senador Gerardo Fernández Noroña salió en defensa de la existencia de un salón de belleza dentro del Senado de la República, minimizando la controversia generada en torno a los principios de la Austeridad Republicana.
Durante una reciente videocharla, el legislador aseguró que este espacio no debe considerarse un privilegio de la denominada “casta política”, sino que se trata simplemente de un servicio operativo necesario para el funcionamiento cotidiano del recinto legislativo.
En la transmisión Noroña desestimó que el uso de estas instalaciones represente una falta ética o moral frente a la ciudadanía.
El senador calificó la discusión como una cuestión de “superficialidades” y sostuvo que, aunque el tema pueda generar debate, no constituye de ninguna manera una “traición al pueblo” ni una inconsistencia con los valores que abandera su movimiento político.
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El legislador enfatizó que el hecho de contar con una estética no rompe con la narrativa de austeridad del oficialismo, intentando así mitigar los cuestionamientos sobre el uso de los recursos del Poder Legislativo para fines de comodidad personal.
La presencia de este tipo de servicios dentro del Senado ha desatado una ola de críticas por el contraste que genera con el discurso oficial de eliminación de lujos y privilegios; señalan que la permanencia de una estética exclusiva para los representantes populares contradice el mandato de evitar gastos innecesarios y servicios de comodidad personal en el ejercicio del poder.
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Esta situación ha puesto nuevamente bajo la lupa la transparencia en la asignación de espacios dentro de la Cámara Alta. El debate persiste debido a la percepción de que estos beneficios otorgan un trato diferenciado a los legisladores, generando una contradicción de la retórica de austeridad