
Foto: Especial
La legisladora ha comenzado a mover sus fichas con cuadros jóvenes y operadores territoriales que se sienten desplazados por las cúpulas tradicionales.

Que en Aguascalientes, aunque el senador Juan Antonio Martín del Campo encabeza las encuestas y el “ruido” mediático rumbo a la gubernatura, en los pasillos del panismo local piden no perder de vista a la legisladora Mónica Becerra.
Nos cuentan que, lejos de los reflectores, Becerra ha optado por una “operación hormiga”: tejiendo fino con cuadros jóvenes y operadores territoriales que se sienten desplazados por las cúpulas tradicionales.
Lo interesante, dicen los que saben, es que ella no solo juega a la candidatura, sino a convertirse en el fiel de la balanza del blanquiazul.
Su nombre ya suena fuerte como una carta viable tanto para una contienda en solitario o para una negociación de alto nivel si regresan las alianzas. En el PAN advierten: mientras unos apuestan a la popularidad, Mónica apuesta al control interno, ese que define las candidaturas cuando se cierran las puertas.