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Se cierra el capítulo del ‘Mayo’: sentencia en EUA podría condenarlo a prisión de por vida

Zambada García, fundador del Cártel de Sinaloa, comparecerá ante la justicia de EUA el próximo 13 de abril

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Foto: Especial

Salvador Maceda

Salvador Maceda

Publicada: mar 13 a las 07:00, 2026

El próximo 13 de abril de 2026, el silencio que caracterizó la vida de Ismael “el Mayo” Zambada García durante más de cinco décadas terminará definitivamente en una sala de audiencias de Brooklyn.

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Tras aceptar su culpabilidad en agosto pasado, el cofundador del Cártel de Sinaloa se encamina a una sentencia que, según expertos legales y la propia postura de la fiscalía estadounidense, no tiene otro destino que la cadena perpetua.

La cita, programada a las 10:00 AM, representa mucho más que un trámite judicial; es el final de una era del narcotráfico mexicano.

Zambada, quien a sus 78 años personifica al último de los capos “de la vieja escuela”, conocerá su castigo en el mismo recinto donde vio caer a su compadre, Joaquín “Chapo” Guzmán, y al exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

Mayo Zambada

Foto: Cuartoscuro.

Los cargos con “el Mayo”

La justicia estadounidense no ha escatimado en recursos para sepultar legalmente al sinaloense.

El expediente que sostiene el caso se basa principalmente en el cargo de Empresa Criminal Continua, una figura legal diseñada específicamente para jefes de organizaciones delictivas a gran escala que implica una condena mínima obligatoria de por vida.

A este se suman conspiraciones masivas para el tráfico de fentanilo, cocaína, heroína y metanfetaminas.

Los fiscales han documentado no solo el movimiento de toneladas de droga, sino también una estructura compleja de lavado de dinero que permeó sectores legales y un historial de violencia sistémica para proteger rutas y eliminar rivales.

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Foto: DEA HQ

El verdugo de la Corte de Brooklyn

El escenario será la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York, un territorio que el juez Brian Cogan domina con mano de hierro. Cogan, conocido por su rigor y su nula tolerancia a las distracciones mediáticas, será el encargado de dictar la sentencia.

La defensa de Zambada, encabezada por Frank Pérez, logró postergar esta audiencia bajo el argumento de recopilar evidencia de “mitigación” (cartas y testimonios que apelen a la humanidad o salud del reo), pero en los pasillos de la corte neoyorquina se sabe que, ante el volumen de evidencia por tráfico de fentanilo, las posibilidades de una sentencia reducida son prácticamente nulas.

Perfil de un narco forjado en la sombra

Nacido en 1948 en El Álamo, Sinaloa, Ismael Zambada García fue el único narcotraficante de su generación que logró la hazaña de nunca haber sido arrestado en México.

Mientras otros buscaban la fama o el despliegue de violencia mediática, “el Mayo” operó con la discreción de un alto ejecutivo y la protección de un cacique rural.

Su figura se distingue por una gestión basada en la negociación y la red de protección política más profunda que se haya registrado en el país.

Fue el cerebro logístico detrás del crecimiento del Cártel de Sinaloa, sobreviviendo a guerras internas, fragmentaciones y a la captura de todos sus socios contemporáneos.

Mayo Zambada

Foto: Captura de pantalla

Una caída de guion cinematográfico

A diferencia de la generación de “Los Chapitos” o de los líderes del CJNG, cuya moneda de cambio es el terror mediático, Zambada García cimentó su poder en la sombra.

Durante más de cincuenta años, fue el gran equilibrista del narcotráfico.

Mientras sus contemporáneos como Miguel Ángel Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero o el propio Joaquín “Chapo” Guzmán caían tras las rejas, “el Mayo” permanecía como una constante matemática en la ecuación del crimen organizado.

Su capacidad de supervivencia no fue obra de la casualidad, sino de un férreo control de su entorno.

Se dice que Zambada nunca dormía dos noches en el mismo sitio y que su red de informantes en la sierra de Sinaloa era más eficiente que cualquier aparato de inteligencia estatal.

Su mística creció bajo la imagen del “buen vecino” en las comunidades rurales, donde financiaba desde iglesias hasta sistemas de riego, comprando así una lealtad civil que lo volvía invisible para el radar de las fuerzas armadas.

Fue, en esencia, un hombre que entendió antes que nadie que el negocio de las drogas no se trataba de ganar guerras, sino de evitar que estas detuvieran el flujo de mercancía hacia el norte.

El reporte periodístico de su captura sigue siendo motivo de análisis en las áreas de inteligencia, pues rompió con la narrativa del capo inalcanzable.

El 25 de julio de 2024, la invencibilidad del “Mayo” se desmoronó no por un operativo militar de precisión, sino por una traición íntima gestada en el núcleo de su propia estructura.

Joaquín Guzmán López, hijo de su socio “el Chapo”, lo emboscó en una supuesta reunión política en el salón “Huertos del Pedregal”, en Culiacán.

Bajo la falsa promesa de mediar en un conflicto de alto nivel entre el gobernador de Sinaloa y el exrector de la UAS, Zambada fue sometido por la fuerza en un salón privado. Allí, el hombre que decidía el destino de naciones fue golpeado y maniatado por un comando de jóvenes a los que él mismo había visto crecer.

Sin tiempo para una reacción de su guardia personal, el veterano líder fue trasladado a una pista clandestina en Navolato y subido a un avión Beechcraft King Air. La ironía del destino fue cruel: el viaje que lo sacó de México no fue planeado por la DEA, sino por el hijo de su mejor amigo como una moneda de cambio para su propia libertad.

El vuelo, que aterrizó en un aeródromo de Nuevo México, representó el fin de una era de impunidad. Aquel hombre que en 2010 le confesó al periodista Julio Scherer que “el monte era su casa” y que preferiría el suicidio antes que la cárcel, terminó sus días de libertad amarrado con cinchos en la parte trasera de una avioneta, entregado por la misma dinastía que él ayudó a proteger y consolidar durante décadas.

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Foto: Cuartoscuro

Su llegada a El Paso, Texas, en silla de ruedas y visiblemente deteriorado por el cáncer y la diabetes, fue la imagen definitiva que desmitificó al “Señor del Sombrero”.

Hoy, aquel que fue el gran mediador de las guerras del narco aguarda su sentencia en una celda fría de Nueva York. La ausencia de su liderazgo ha desatado una de las olas de violencia más sangrientas en la historia reciente de Sinaloa.