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El cerco de Trump: la presión militar contra los cárteles arrincona a México

El presidente de Estados Unidos arrincona a México tras la designación de cárteles como organizaciones terroristas, el ofrecimiento de enviar tropas y la presión para acompañar operativos en territorio mexicano.

Donald Trump en su toma de posesión.

Foto: White House

Salvador Maceda

Salvador Maceda

Publicada: mar 16 a las 07:43, 2026
- Últ. Actualización: mar 16 a las 07:46, 2026

Donald Trump ha ido endureciendo su discurso y sus acciones contra México bajo el argumento del combate al narcotráfico. Lo que comenzó con la idea de declarar terroristas a los cárteles mexicanos evolucionó hacia una cadena de presiones políticas, diplomáticas y militares que incluyen la oferta de tropas, la exigencia de operativos conjuntos, la preparación de opciones armadas y una narrativa que coloca a México bajo sospecha permanente.

Las advertencias de Trump ya no pueden leerse como declaraciones sueltas. El recuento cronológico muestra una ruta sostenida en la que el mandatario estadounidense ha ido construyendo presión sobre México con un lenguaje cada vez más agresivo y con decisiones de gobierno que buscan ampliar el margen de acción de Washington frente a los cárteles.

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Donald Trump y Claudia Sheinbaum

Foto: X de Donald Trump / Cuartoscuro

La mira está en el narcotráfico. Dejó de ser presentado sólo como un asunto criminal y pasó a colocarse dentro de una lógica de guerra, contraterrorismo y seguridad nacional.

La designación de cárteles como organizaciones terroristas, el ofrecimiento de enviar tropas, la presión para acompañar operativos en territorio mexicano y la preparación de alternativas militares forman parte de una misma línea de presión que ha ido cercando a la actual administración federal.

La presión debe tomarse en serio

Richard Downie, exmilitar estadounidense experto en conflictos globales y especialista en seguridad internacional y defensa, sostiene que la presidenta Claudia Sheinbaum está en una posición “bastante difícil” porque Trump “ha continuado con esas amenazas de intervención directa dentro de México”.

Su diagnóstico es que el tono del mandatario estadounidense no debe minimizarse. “Parece que está en serio, muy en serio, este esfuerzo contra los cárteles y los narcotraficantes en la región”, señaló en entrevista.

Donald Trump

Foto: Captura de pantalla

Downie identifica además un efecto concreto de esa presión sobre México. “En respuesta de esas amenazas de Trump, yo creo que México está tratando de hacer acciones que quizás no harían fuera sin esas amenazas”, afirma.

Explicó que no necesariamente cada amenaza provoca una reacción automática, pero sí sostiene que las autoridades mexicanas podrían estar “acelerando quizás lo que ellos quisieran hacer”. Esa amenaza no sólo pesa como discurso, sino como un factor que puede alterar tiempos y decisiones del gobierno mexicano.

El especialista también advierte que el contexto internacional puede reforzar esa presión. A su juicio, las acciones recientes de Trump en otros frentes pudieron fortalecer en Washington la idea de que el poder militar puede usarse con fines políticos.

Aunque subraya que los éxitos tácticos no siempre producen resultados estratégicos, considera que los planes de presión y acción contra cárteles en América Latina van a continuar.

Presidente Donald Trump anuncia ataques en Irán

Foto: Captura de Pantalla

El límite sigue siendo la relación bilateral

Eduardo Vázquez Rossainz, profesor de Seguridad Nacional de la Universidad de las Américas Puebla y experto en inteligencia y gestión de crisis, ofrece un contrapeso a esa lectura sin restarle gravedad al tono de Trump.

En entrevista sostuvo que México y Estados Unidos mantienen una colaboración histórica en materia de seguridad y una relación que rebasa a los gobiernos en turno.

“Hay una relación muy bien consolidada más allá de los gobiernos”. Añade que existe una “codependencia de seguridad” y que la seguridad de Estados Unidos es “inconcebible con la colaboración mexicana”.

Vázquez ubica las amenazas de Trump dentro de una lógica política y coyuntural. “Hay que observar un componente político más allá del componente estratégico en el discurso”, afirma.

También remarca que “la narrativa política va en el sentido” de la amenaza, pero que el componente estratégico “supera por mucho el discurso”.

Su conclusión es que una acción unilateral abierta es mínima. “La veo muy poco probable” e “imprudente”, dice al referirse a esa posibilidad. Incluso sostiene que “lejos estamos” de una intervención de ese tipo en el corto plazo.

Su postura no reduce la gravedad del momento, pero sí ayuda a dimensionarlo. El problema no está en anunciar una incursión inminente que las propias fuentes no sostienen, sino en entender que el discurso de Trump endurece la presión y busca ensanchar la capacidad de injerencia de Washington en temas de seguridad.

Soldados colombianos

Foto: Cuartoscuro

Presión política constante y riesgo de mayor injerencia

Las dos posturas coinciden en un punto esencial. Las amenazas de Trump tienen un efecto político real sobre México.

Downie advierte que ya pesan sobre el margen de maniobra del gobierno federal y pueden estar empujando decisiones. Vázquez sostiene que el cauce principal sigue siendo la cooperación bilateral y que una incursión abierta enfrenta límites estructurales.

Cronología de las amenazas

El 5 de noviembre de 2019, tras la masacre de la familia LeBarón, Trump ofreció ayudar a México a librar una “guerra” contra los cárteles y habló de “borrarlos de la faz de la tierra”.

El 26 y 27 de noviembre de 2019 anunció que trabajaba para designar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas. En diciembre de ese mismo año insistió en seguir adelante con esa idea pese a resistencias dentro de su propio gabinete.

El 9 de marzo de 2023 volvió al centro del debate en Estados Unidos la opción de usar fuerza militar contra cárteles en México.

Militares de Estados Unidos en México

Foto: Cuartoscuro

En septiembre de 2023 Trump ya aparecía ligado a propuestas para enviar tropas o lanzar misiles contra grupos criminales en territorio mexicano.

El 18 de diciembre de 2023 esa línea quedó integrada a su plataforma política.

El 22 de diciembre de 2024, ya como presidente electo, retomó públicamente su promesa de declarar terroristas a los cárteles mexicanos.

El 20 de enero de 2025 firmó la orden para iniciar formalmente el proceso de designar a ciertos cárteles como organizaciones terroristas extranjeras y terroristas globales especialmente designados.

En febrero de 2025 se concretó la designación de varios grupos criminales mexicanos. Esa decisión elevó el combate al narcotráfico a un terreno mucho más cercano al de la seguridad nacional y el contraterrorismo.

El 16 de abril de 2025 Trump presionó directamente a Claudia Sheinbaum en una llamada para que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos asumieran un papel principal contra los grupos ligados al fentanilo.

Los días 3 y 4 de mayo de 2025, Sheinbaum hizo público que rechazó la propuesta de permitir la entrada del Ejército estadounidense a México para combatir al narcotráfico. El recuento añade que b ya planteaba entonces la posibilidad de una acción militar unilateral si México no desmantelaba a los cárteles.

El 8 de agosto de 2025 se reportó que el Pentágono recibió instrucciones para preparar opciones militares contra grupos criminales latinoamericanos ya designados como terroristas, incluidos cárteles mexicanos.

La presión escaló aún más en 2026. El 3 de enero, tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, Washington renovó e incrementó su presión sobre México para permitir operativos militares contra cárteles en territorio nacional.

El 8 de enero, en una entrevista con Fox News, Trump anunció que el ejército estadounidense se estaba preparando para realizar ataques terrestres directos contra los cárteles de la droga en México.

El 15 de enero quedó asentada además la presión para permitir que fuerzas especiales o la CIA acompañaran operativos en territorio mexicano y participaran en redadas contra laboratorios de fentanilo.

drones sheinbaum

Foto: cuartoscuro

El 20 de enero de 2026 México trasladó a 37 presuntos integrantes de organizaciones criminales de alto perfil a Estados Unidos, con lo que el total de entregados durante la administración ascendió a 92.

El 22 de febrero fuerzas mexicanas ejecutaron en Tapalpa, Jalisco, un operativo apoyado por inteligencia estadounidense que derivó en la caída de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”.

El 23 de febrero Trump elevó la presión pública al exigir que México redoblara sus esfuerzos contra cárteles y drogas.

Donald Trump - El Mencho

Foto: FB: Donald Trump / Redes S

El 24 de febrero se adjudicó en el Congreso el éxito del operativo y afirmó “Acabamos con el jefe del cartel más importante de México”, minimizando la participación del Ejército mexicano.

El 5 de marzo de 2026 la Casa Blanca, por voz de Stephen Miller, sostuvo que los cárteles sólo podían ser derrotados con poder militar y que debían ser tratados con la misma brutalidad que Al Qaeda o Estado Islámico.

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Dos días después, el 7 de marzo, Trump lanzó en Florida la coalición “Escudo de la Américas”, presentó a México como epicentro de la violencia de cárteles en la región y sugirió incluso el uso de misiles contra líderes criminales si los aliados regionales lo solicitaban.

Ese mismo día, una proclamación oficial de la Casa Blanca planteó que los cárteles y organizaciones terroristas del hemisferio debían ser demolidos al máximo permitido por la ley y que Estados Unidos entrenaría y movilizaría a ejércitos aliados para desmantelarlos.