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Poder, represión y pacto con EUA: 5 años de la historia oculta de Benito Juárez

El nuevo libro del autor Gustavo Vázquez Lozano cuestiona la imagen inmaculada del benemérito y revela las contradicciones entre su mito y su ejercicio del poder

Mural

Foto: Creative Commons

Víctor Maldonado

Víctor Maldonado

Publicada: mar 21 a las 09:00, 2026

La figura de Benito Juárez se ha consolidado como el pilar ideológico de la denominada Cuarta Transformación. Sin embargo, para Gustavo Vázquez Lozano, autor de la novela histórica Yo, Benemérito, la narrativa oficial ha fragmentado la imagen del expresidente, ocultando un periodo de cinco años (1867-1872) marcados por el pragmatismo, la represión y una relación con Estados Unidos que se aleja de los ideales de soberanía absoluta que se le atribuyen hoy en día.

Libro "Yo, benemérito"

Foto: Especial

En entrevista con Político MX, el escritor explicó que, si bien Juárez es un símbolo “impecable” por sus raíces indígenas y su resistencia contra el imperio, su comportamiento como gobernante tras la restauración de la república fue menos heroico.

“Juárez continuó en el poder por cinco años que más bien creo yo que resultan incómodos para los historiadores y para la historiografía, porque su comportamiento fue menos que benemérito”, afirmó Vázquez Lozano.

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La “austeridad republicana” puesta en duda

Uno de los conceptos más utilizados por la actual administración federal es la "austeridad republicana“, citando frecuentemente a Juárez como ejemplo. No obstante, el autor señaló que, en la práctica, el político oaxaqueño no siempre siguió ese camino. Según Vázquez Lozano, al regresar del éxodo en el norte, lo primero que hizo el presidente y sus ministros fue cobrar sueldos atrasados, utilizando incluso recursos provenientes de concesiones territoriales.

Benito Juárez (Foto de pie)

Foto: Dominio Público

“Sobre la austeridad republicana... Juárez no la practicaba, ni él ni nadie más... llevaba Juárez notas de todo lo que se comía, pero no por una simple curiosidad diarística, sino porque él iba a cobrar sus comidas”, detalló el autor.

Para Vázquez Lozano, este comportamiento muestra a un hombre que, al igual que sus contemporáneos, priorizaba la estabilidad económica de su círculo político tras años de conflicto.

El “amigo” de EUA y las negociaciones territoriales

Contrario a la imagen de un nacionalismo infranqueable, la investigación de Vázquez Lozano resalta que Juárez mantuvo una relación estrecha y dependiente con el gobierno de EUA. El libro menciona negociaciones secretas para la entrega de territorios, como el caso de Baja California, bajo la lógica de que ciertas regiones no tenían valor utilitario para el país en ese momento.

Mapa antiguo México

Foto: Creative Commons

“Juárez fue más bien el amigo de Estados Unidos“, sentenció Lozano, citando correspondencia donde el prócer se mostraba dispuesto a negociar bajo la premisa de que el fin justifica los medios. Esta faceta pragmática, según el escritor, es la que el discurso político actual prefiere evitar al rescatar solo al Juárez de la resistencia contra Francia.

El olvido de las raíces indígenas en el poder

Aunque la administración de López Obrador centró gran parte de su narrativa en el enaltecimiento de los pueblos originarios, la gestión histórica de Juárez operó bajo una lógica de asimilación que contradice dicha visión contemporánea. De acuerdo con el autor, existe una diferencia marcada entre la exaltación simbólica que hace el gobierno actual y las acciones punitivas que el ex presidente emprendió contra diversas etnias en su época.

Grabado de indigenas mexicanos en misa

Foto: Creative Commons

Pese a que el origen zapoteco de Juárez es central en su glorificación simbólica, el autor de Yo, Benemérito expuso que una vez consolidado en el poder, el presidente adoptó una visión asimilacionista que resultó perjudicial para otros grupos originarios.

“Vemos después a Juárez viejo como se le olvida lo indígena y él mismo ataca a grupos del norte y del sur, los yaquis, los mayas. Esto no es un vicio personal creo yo, es una cuestión generacional. Porque para la generación de Juárez ser indio era ser atrasado”, explicó el autor.

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Vázquez Lozano advirtió que el poder prolongado tiende a corromperse y que Juárez, en sus últimos años, se asemejó más a gobernantes “duros y represivos” como Porfirio Díaz o López de Santa Anna. Para el escritor, rescatar al Juárez de “carne y hueso” permite entender las tentaciones permanentes del poder, más allá de los murales y la historia de bronce.