
Foto: Cuartoscuro
En la oposición aseguran que el recorte a organizaciones civiles y la presión fiscal no sería solo un tema económico.

Fuentes para Político MX, dicen que la presión fiscal y el recorte a organizaciones civiles no serían medidas aisladas, sino parte de una estrategia más amplia para reducir espacios independientes.
Cuentan en los pasillos legislativos de la oposición que el tema de fondo no es solo económico, sino profundamente político.
En corto, lo explican así: menos recursos para la sociedad organizada que cuestiona, más control desde el poder. Y es que, según esta versión, al limitar el financiamiento y aumentar la carga fiscal, se deja sin margen de operación a muchas asociaciones que antes funcionaban como contrapeso.
Lo anterior porque el SAT informó que las organizaciones pierden la autorización como donatarias para recibir donativos deducibles cuando no cumplen con los requisitos legales establecidos.
Durante 2025 se revocaron 270 autorizaciones de más de 10 mil organizaciones, y la autoridad fiscal aseguró que el proceso contempla derecho de audiencia y solo se aplica a quienes no corrigen las irregularidades detectadas.
Algunos legisladores comentan que no se trata únicamente de dinero, sino de influencia. Porque al debilitar a organizaciones autónomas, también se reduce la capacidad de supervisión ciudadana y crítica pública. Dicho de otra forma, menos voces incómodas.
En ese contexto, advierten que el riesgo no es inmediato, pero sí progresivo: una sociedad civil más dependiente y menos independiente. Y aunque en público el discurso oficial habla de orden y transparencia, en privado se insiste en que el trasfondo apunta a concentrar el control.
Total, que en corto lo resumen con una frase que ya circula entre ellos: no es solo ajustar cuentas, es ajustar quién puede opinar… y quién no.