
Foto: Cuartoscuro
El mensaje del Partido Verde es claro: quiere más candidaturas y más peso dentro de la alianza. Sin embargo, los números no lo favorecen en un proceso en solitario.

La alianza entre Morena y el Partido Verde atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión rumbo a las elecciones de 2027.
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Mientras en San Luis Potosí el PVEM ya anticipó que buscará competir con candidatura propia, y en Chihuahua condicionó la coalición a que Cruz Pérez Cuéllar encabece el proyecto de la 4T, ha surgido una pregunta inevitable: ¿qué tan competitivo sería el Verde si decide medirse sin el respaldo de Morena?
San Luis Potosí se ha convertido en el principal bastión político del Partido Verde y en el estado donde el partido considera que tiene mayores posibilidades de competir con un proyecto propio.
Desde la llegada de Ricardo Gallardo Cardona a la gubernatura en 2021, el PVEM consolidó una estructura territorial, amplió su presencia en alcaldías y en el Congreso local, convirtiéndose en la principal fuerza política de la coalición oficialista en la entidad.
Ese escenario ha llevado al Verde a impulsar abiertamente a la senadora Ruth González Silva, esposa de Gallardo, como su carta para suceder a Gallardo en 2027. Tras manifestar que irían por su cuenta en esa entidad, ante la regla antinepotismo de Morena que legalmente entra en vigor en 2030, la legisladora no se registró en el proceso interno del partido guinda para elegir a sus coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación.

Al respecto, el coordinador político nacional del PVEM, Arturo Escobar, sostuvo que Ruth González no tenía por qué participar en un proceso interno de otro partido y reiteró que el Verde mantiene firme su respaldo a la senadora, al considerar que cuenta con el perfil para competir por la gubernatura.
Las declaraciones de Escobar también dejaron entrever que el Partido Verde está dispuesto a replantear la alianza en San Luis Potosí si no prospera su proyecto político. Aunque ha insistido en que la prioridad es mantener la coalición con Morena y el PT, también ha señalado que el PVEM cuenta con la estructura suficiente para competir por separado.
La tensión ahora también alcanzó a Chihuahua. En un hecho inusual, el coordinador político nacional del Partido Verde, Arturo Escobar, condicionó públicamente la permanencia de la alianza con Morena y el PT a que el alcalde con licencia de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, sea designado como coordinador de la Defensa de la Transformación en el estado, una declaración que provocó una inmediata reacción de los otros partidos de la coalición.

Mientras Ricardo Monreal calificó el posicionamiento como “desafortunado” y consideró que el Verde “debió esperar”, el Partido del Trabajo cerró filas con la senadora Andrea Chávez y defendió que la definición del candidato debe resolverse mediante las encuestas de Morena y no mediante condicionamientos políticos.
Aunque el PVEM ha elevado el tono en las negociaciones y busca consolidar perfiles propios en entidades clave, los estudios demoscópicos muestran que, en la mayoría de los estados que renovarán gubernatura en 2027, su fuerza electoral por sí sola aún está lejos de la de Morena.
De acuerdo con un análisis de Político MX de tres encuestadoras: Electoralia, Cripeso y La Encuesta MX, el partido registra niveles de apoyo que van desde apenas 0.10% hasta 2% de intención de voto en gran parte de los 17 estados donde habrá elecciones para gobernador.
El panorama cambia de manera significativa en San Luis Potosí. En esa entidad, las encuestas le otorgan entre 30.8% y 10.93% de las preferencias, cifras muy superiores a las registradas en el resto del país y que lo colocan como la única entidad donde el partido podría aspirar a competir con mayor fuerza por la gubernatura.

Los mejores resultados del PVEM se concentran en un reducido grupo de estados. En Nayarit aparece con una intención de voto que oscila entre 11.9% y el 2%; en Sinaloa, entre 5.3%y 1%; mientras que en Baja California alcanza niveles de entre 5.4% y 1%. En Colima, por su parte, las mediciones le atribuyen entre 3% y el 2% de respaldo ciudadano.
No obstante, aun en los estados donde alcanza sus mejores niveles de respaldo, el Partido Verde no logra colocarse como la principal fuerza política. En la mayoría de las entidades, Morena mantiene el liderazgo en las preferencias electorales, mientras que en otros escenarios el PAN, el PRI o Movimiento Ciudadano también superan al PVEM, de acuerdo con las distintas mediciones.
Los datos son todavía más adversos en entidades como Querétaro, Chihuahua, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas. En algunos de esos estados, los sondeos ni siquiera le otorgan 1% de intención de voto, lo que refleja las dificultades que enfrenta el partido para consolidar una estructura competitiva fuera de sus principales zonas de influencia.
Aunque el Partido Verde busca proyectar una mayor autonomía frente a Morena rumbo a las elecciones de 2027, los datos electorales muestran que competir en solitario sería una apuesta de alto riesgo. Salvo en casos excepcionales como San Luis Potosí, el PVEM registra niveles de intención de voto muy bajos en la mayoría de los estados que renovarán gubernatura. Esto evidencia que su fortaleza electoral sigue dependiendo en gran medida de las alianzas.